Las arañas podrían soñar como los humanos

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Las arañas podrían soñar como los humanos

Un macho adulto de *Portia fimbriata* echándose una siesta. (Daniela C. Rößler)

¿Las arañas pueden soñar? Un nuevo estudio encontró que algunas arañas duermen de una manera sorprendentemente parecida a nosotros, e incluso necesitan recuperar el sueño perdido.

Investigadores de la Universidad de Bonn, en Alemania, estudiaron una especie de araña saltadora llamada Portia fimbriata, conocida por su capacidad para resolver problemas y cazar.

Estas pequeñas arañas pueden planear rutas para atrapar presas, engañar a otras arañas mediante vibraciones en sus telarañas e incluso cambiar de estrategia cuando algo falla.

Pero los científicos querían investigar otra cosa. ¿Qué ocurre cuando estas arañas duermen? ¿Simplemente descansan o atraviesan distintas etapas de sueño como nosotros?

En los humanos existe una etapa conocida como sueño REM, durante la cual nuestros ojos se mueven rápidamente y el cerebro presenta una actividad intensa.

Esta fase está relacionada con los sueños más vívidos y también participa en procesos relacionados con la memoria, aunque todavía desconocemos todas sus funciones.

En investigaciones anteriores, los científicos habían observado que algunas arañas movían sus patas y sus ojos mientras permanecían inmóviles, como si estuvieran soñando.

Sin embargo, faltaba demostrar algo fundamental: que realmente estaban dormidas y no simplemente descansando. Por eso, los investigadores decidieron realizar nuevos experimentos.

Utilizaron cámaras infrarrojas para observarlas durante varias noches. Descubrieron que las arañas permanecían activas durante el día y adoptaban posiciones características para dormir por la noche.

Durante esos periodos, sus patas experimentaban pequeñas sacudidas, sus piezas bucales temblaban y sus retinas se movían rápidamente, un comportamiento parecido al sueño REM.

Además, comprobaron que las arañas respondían menos a los estímulos externos mientras descansaban, especialmente durante esas fases de movimientos rápidos, lo que indicaba que estaban dormidas.

Pero el experimento más revelador llegó después. Los investigadores introdujeron 25 moscas de la fruta vivas en sus recipientes durante la noche para interrumpirles el sueño.

Cuando las arañas pudieron descansar nuevamente, ocurrió algo sorprendente: aumentaron casi un 80 % el tiempo que pasaban mostrando comportamientos parecidos al sueño REM.

No tuvieron episodios individuales más largos, sino que experimentaron más episodios de este tipo, como si sus cuerpos necesitaran recuperar una parte del sueño perdido.

Este fenómeno se conoce como efecto rebote del sueño y también ocurre en los humanos cuando dormimos menos de lo necesario durante determinadas etapas.

El estudio, publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), aporta evidencia de que estas arañas regulan su sueño de una manera compleja.

Pero aquí aparece una pregunta todavía más curiosa. Si las arañas atraviesan una fase parecida al sueño REM, ¿significa que también pueden soñar?

Los investigadores todavía no pueden asegurarlo. Sospechan que estos periodos podrían ayudar a procesar información y consolidar recuerdos, aunque no comprobaron esa función directamente.

También plantean que los movimientos de sus patas y ojos podrían relacionarse con experiencias que tuvieron mientras estaban despiertas, pero todavía necesitan investigar su actividad cerebral.

Estos resultados sugieren que algunas características del sueño podrían tener raíces evolutivas muy antiguas. Incluso animales con cerebros diminutos parecen necesitar algo más que quedarse inmóviles para descansar.

Quizás las arañas no sueñen exactamente como nosotros, pero ahora sabemos que su sueño es mucho más complejo de lo que pensábamos. Y todavía desconocemos qué ocurre dentro de sus pequeños cerebros cuando duermen.