Descubren cientos de variantes genéticas relacionadas con nuestra personalidad

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Descubren cientos de variantes genéticas relacionadas con nuestra personalidad

Un enorme estudio sobre más de un millón de personas encontró cientos de variantes genéticas relacionadas con cinco rasgos que usamos para describir la personalidad.

El trabajo, publicado actualmente en Nature, analizó la extraversión, la amabilidad, la responsabilidad, el neuroticismo y la apertura a nuevas experiencias en distintos grupos humanos.

Estos cinco rasgos forman el modelo conocido como los Cinco Grandes, una herramienta muy utilizada para resumir diferencias relativamente estables en cómo pensamos y actuamos.

Los investigadores combinaron datos de 46 grupos de participantes y estudiaron millones de pequeñas diferencias en el ADN para buscar asociaciones repetidas con cada rasgo.

En total identificaron 1.260 variantes genéticas asociadas con la personalidad, y 824 de ellas tampoco habían sido vinculadas anteriormente con esos rasgos concretos humanos específicos.

El número es mucho mayor que en estudios anteriores, principalmente porque esta investigación reunió una cantidad enorme de participantes y permitió detectar efectos genéticos pequeños.

Sin embargo, encontrar una variante asociada con la personalidad no significa que exista un gen específico que determine si alguien será extrovertido, ansioso o responsable.

Cada variante tiene un efecto diminuto, y los rasgos aparecen por la combinación de muchísimas variantes junto con experiencias, ambiente, educación y otros factores personales.

Por ejemplo, las variantes comunes estudiadas explicaron solamente una parte de las diferencias entre personas, aproximadamente entre cinco y trece por ciento según el análisis.

Esa cifra tampoco significa que el resto sea ambiente, porque existen variantes raras, interacciones genéticas y otros factores que este método no puede medir completamente.

Los investigadores también compararon familiares, incluidos gemelos, padres y hermanos, para comprobar si el entorno compartido de una familia podía estar confundiendo las asociaciones encontradas.

Los resultados mostraron poca evidencia de ese problema, lo que sugiere que muchas asociaciones genéticas detectadas no se explican simplemente por crecer en hogares similares.

También observaron que la mayoría de las regiones relacionadas con un rasgo no aparecían asociadas con los otros cuatro, mostrando cierta independencia entre dimensiones personales.

Algunos resultados apuntaron además hacia genes activos en neuronas y, para cuatro de los cinco rasgos, hacia genes expresados especialmente en la corteza prefrontal humana.

Esa región cerebral participa en funciones como planificación, toma de decisiones y control de la conducta, aunque estos resultados no permiten asignarle una personalidad determinada.

El estudio tampoco respaldó la idea de que ciertos rasgos dependan principalmente de sistemas como la serotonina o la dopamina en el cerebro.

Los científicos advierten que estos datos no sirven para leer el ADN de una persona y predecir con precisión cómo será su carácter o comportamiento.

De hecho, medir directamente la personalidad mediante cuestionarios sigue siendo mucho más útil que intentar calcularla a partir de miles de pequeñas diferencias genéticas individuales.

El valor del trabajo está en comprender mejor cómo contribuye la biología a las diferencias humanas, sin reducir la personalidad a una simple cuestión de genes.

La personalidad surge de una mezcla compleja entre genética y ambiente, y este estudio permite observar con mucha más resolución una parte de esa combinación biológica.