El cometa interestelar 3I/ATLAS se formó en un mundo mucho más frío que el sistema solar

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El cometa interestelar 3I/ATLAS se formó en un mundo mucho más frío que el sistema solar

Ilustración que compara el contenido de agua de 3I/ATLAS con el de la Tierra (Crédito de la imagen: NSF/AUI/NSF NRAO/M.Weiss)

Un cometa que llegó desde fuera del sistema solar acaba de contar una parte de su historia usando algo tan familiar como el agua.

Se trata de 3I/ATLAS, apenas el tercer objeto interestelar confirmado que hemos visto pasar por nuestro vecindario cósmico.

Con el radiotelescopio ALMA, en Chile, los astrónomos descubrieron que este cometa se formó en una región mucho más fría que nuestro sistema solar.

El estudio “Water D/H in 3I/ATLAS as a probe of formation conditions in another planetary system” fue publicado en Nature Astronomy y fue liderado por Luis Salazar y Teresa Paneque a quienes tuvimos la oportunidad de entrevistar.

La pista principal fue la llamada agua semipesada, que es agua donde uno de sus hidrógenos normales fue reemplazado por deuterio.

El deuterio es una versión más pesada del hidrógeno, porque su núcleo tiene un protón y también un neutrón.

ALMA logró medir por primera vez este tipo de agua en un objeto que nació fuera del sistema solar.

Y ahí apareció la sorpresa: 3I/ATLAS tiene al menos 30 veces más agua semipesada que los cometas de nuestro sistema solar.

También tiene más de 40 veces la proporción de agua semipesada que encontramos en los océanos de la Tierra.

Eso importa porque la cantidad de deuterio funciona como una huella química del lugar donde se formó el cometa.

En los cometas, el agua queda congelada como una cápsula del tiempo, guardando información del ambiente donde nacieron.

Los cometas del sistema solar se formaron hace unos 4.600 millones de años, cuando también nacían los planetas alrededor del Sol.

Pero 3I/ATLAS no nació aquí. Vino de otro sistema planetario y viajó durante muchísimo tiempo por el espacio interestelar.

La enorme cantidad de agua semipesada sugiere que su lugar de origen era extremadamente frío y químicamente distinto al nuestro.

Según los investigadores, esos procesos que enriquecen el agua con deuterio suelen necesitar temperaturas menores a 30 kelvin.

Eso equivale a unos 243 grados bajo cero, un ambiente muchísimo más frío que las regiones donde se formaron muchos cometas locales.

El hallazgo fue posible porque ALMA puede observar cerca de la dirección del Sol, algo que los telescopios ópticos no hacen fácilmente.

El equipo estudió 3I/ATLAS pocos días después de su mayor acercamiento al Sol, cuando la oportunidad de observación era muy estrecha.

Aunque no sabemos exactamente de qué sistema vino, su composición nos dice que nació bajo condiciones muy diferentes.

Cada cometa interestelar trae una muestra congelada de otro rincón de la galaxia, como un fósil químico viajando por el espacio.

Además, esta medición tiene un valor especial porque la proporción entre hidrógeno y deuterio se relaciona con procesos del universo temprano.

No significa que 3I/ATLAS sea misterioso en el sentido extraño, sino que es una pieza natural venida de otro sistema planetario.

Y por eso resulta tan útil: nos permite comparar nuestra historia cósmica con la historia de otros mundos de la Vía Láctea.