Científicos descubren “frenos naturales” bajo el fondo del océano

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Científicos descubren “frenos naturales” bajo el fondo del océano

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Un estudio publicado en la revista Science acaba de explicar un misterio sísmico que llevaba décadas intrigando a los científicos en el Pacífico oriental.

A unos 1.600 kilómetros de la costa de Ecuador existe una falla submarina que produce terremotos de magnitud 6 con una regularidad extraña.

Lo raro no es solo que ocurran. Lo raro es que aparecen cada cinco o seis años, casi en los mismos lugares.

También tienen casi la misma intensidad. Para la ciencia de los terremotos, ese nivel de repetición es muy poco común.

La falla se llama Gofar y forma parte de la dorsal del Pacífico oriental, donde las placas del Pacífico y Nazca se deslizan lateralmente.

Estas enormes placas se mueven unos 140 milímetros por año, más o menos a la velocidad con la que crecen las uñas.

Durante años, los científicos sabían que algo frenaba los terremotos en esa zona, pero no entendían exactamente qué era.

La nueva investigación propone que la falla tiene regiones especiales que funcionan como frenos naturales bajo el fondo del mar.

Estas zonas no son partes muertas o inactivas de la falla. En realidad, son regiones complicadas, con fracturas divididas en varias ramas.

Entre esas ramas hay pequeños desplazamientos laterales, de unos 100 a 400 metros, que generan aberturas dentro de la estructura.

Los investigadores analizaron datos de dos grandes campañas en el fondo marino, una realizada en 2008 y otra entre 2019 y 2022.

En esos proyectos colocaron sismómetros directamente sobre el lecho oceánico, a lo largo de distintas secciones de la falla Gofar.

Estos instrumentos registraron decenas de miles de terremotos pequeños antes y después de dos eventos principales de magnitud 6.

Gracias a esos registros, los científicos pudieron ver con mucho detalle qué hacía la falla antes, durante y después de romperse.

En las zonas que actuaban como barrera, los terremotos pequeños aumentaban mucho días o semanas antes de un sismo grande.

Pero justo después del terremoto principal, esas mismas zonas quedaban casi en silencio, como si hubieran descargado o cambiado su estado.

Como el mismo patrón apareció en dos segmentos distintos, separados por 12 años, los investigadores sospecharon un mecanismo común.

La explicación apunta a una combinación de geometría complicada y agua de mar filtrándose profundamente en las rocas fracturadas.

Cuando una ruptura sísmica grande llega a una de estas barreras, el movimiento cambia de golpe la presión dentro de la roca.

El fluido atrapado pierde presión, la roca porosa se endurece temporalmente y la ruptura pierde fuerza o se detiene.

Ese proceso recibe un nombre técnico: fortalecimiento por dilatancia. Pero la idea básica es sencilla: la falla se traba por un momento.

Así, el terremoto no sigue creciendo hasta volverse mucho más grande. La barrera limita su tamaño de manera bastante confiable.

Esto ayuda a explicar por qué la falla Gofar produce terremotos tan repetidos, tan parecidos y con límites tan claros.

Además, aunque esta falla está lejos de zonas pobladas, el hallazgo podría servir para entender otras fallas submarinas del planeta.

Muchas fallas transformantes del océano generan terremotos más pequeños de lo esperado. Tal vez también tengan frenos naturales parecidos.

Si los modelos sísmicos incorporan mejor estas barreras, podrían estimar con más precisión qué tan grandes pueden ser algunos terremotos.

Eso importa especialmente cerca de costas habitadas, donde entender los límites de una falla puede ayudar a evaluar mejor el riesgo.