Uno de los misterios más raros de nuestro planeta son dos enormes masas densas que están justo encima del núcleo, como si hubieran quedado atrapadas ahí desde siempre.
Nuevos modelos intentan explicar de dónde vienen y apuntan a un origen distinto a los que se habían propuesto durante años.
La idea es que parte del núcleo recién formado pudo filtrar material hacia arriba y mezclarlo con el manto, creando las famosas provincias LLSVP.
El geodinamicista Yoshinori Miyazaki dice que no son rarezas sueltas, sino huellas del pasado más antiguo de la Tierra grabadas en lo profundo.
Las LLSVP aparecieron en los años ochenta cuando los sismólogos vieron que algunas ondas sísmicas viajaban muy lento bajo África y el Pacífico.
Ambas estructuras suben desde la frontera entre el núcleo y el manto, casi tres mil kilómetros bajo nuestros pies, y tienen una composición diferente al resto.
Las teorías anteriores hablaban de restos de antiguas placas, de un océano de magma enfriado o incluso de pedazos del cuerpo que formó la Luna.
Estos bloques no son un simple detalle curioso, porque la masa africana incluso se ha relacionado con variaciones del campo magnético sobre el Atlántico.
Algunos científicos piensan que influyeron en la formación de las placas tectónicas, así que entenderlas puede revelar cómo el planeta llegó a ser habitable.
Un estudio reciente mostró que son muy antiguas y estables, lo cual encaja con la idea del océano de magma que cubrió la Tierra recién formada.
En esa visión, el planeta era una bola caliente con una capa líquida que, al enfriarse, separó los materiales más pesados hacia abajo.
También existen zonas conocidas como ULVZ, áreas extremadamente lentas en el límite del núcleo y el manto, que marcan los bordes irregulares de esas masas densas.
Para que la teoría del océano de magma fuera correcta, la Tierra necesitaría capas ordenadas y ricas en ciertos minerales que no coinciden con lo observado.
Miyazaki cuenta que esa diferencia fue el punto de partida, porque los cálculos no producían el mundo que vemos hoy en el manto.
El equipo entonces modeló distintos escenarios y probó qué pasaba si parte del material del núcleo se filtraba hacia la capa exterior cuando el planeta se enfriaba.
Los modelos muestran que algunos componentes livianos cristalizaban antes y se elevaban presionados hacia la frontera con el manto, donde terminaban disueltos en la mezcla.
Ese aporte cambiaba la química del magma inicial y favorecía la formación de minerales ricos en silicio que sobrevivían a las temperaturas extremas.
Con el tiempo, esas acumulaciones eran arrastradas por la convección del manto y formaban los montones gigantes que hoy detectan los sismólogos.
Esto devuelve fuerza a la teoría del océano de magma y explica cómo aparecieron esos bloques densos tan profundos.
Y si estas estructuras influyeron en las placas tectónicas, podrían ayudar a entender por qué la Tierra terminó siendo un planeta tan especial.
Miyazaki dice que, aunque las pistas son pocas, cada estudio acerca un poco más a una historia coherente sobre nuestro origen.
El estudio completo fue publicado en Nature Geoscience.





