Tres científicos ganaron el Nobel de Medicina 2025 por descubrir cómo el cuerpo evita que el sistema inmune se ataque a sí mismo.
Mary Brunkow, Fred Ramsdell y Shimon Sakaguchi fueron premiados por su trabajo sobre la “tolerancia inmune periférica”. Esto básicamente explica cómo el sistema inmune se mantiene bajo control.
El anuncio lo hizo la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska el 6 de octubre en Estocolmo. Es el Nobel de Medicina número 116.
Este descubrimiento ayuda a entender por qué no todos desarrollamos enfermedades autoinmunes graves, aunque nuestro sistema inmune esté siempre activo.
El sistema inmune es como un guardia de seguridad. Su tarea es protegernos de virus, bacterias y otros invasores dañinos.
Pero a veces los microbios se disfrazan de células humanas. Por eso, el sistema necesita saber a quién atacar y a quién no.
Ahí es donde entran las células T reguladoras, un tipo especial de célula inmune que evita que el cuerpo se ataque a sí mismo.
Sakaguchi descubrió estas células en 1995. En ese entonces, la mayoría creía que la “tolerancia” del sistema inmune solo se desarrollaba en el timo.
El timo es un órgano en el pecho donde se forman células inmunes. Ahí se eliminan las células peligrosas que podrían atacar el cuerpo.
Pero Sakaguchi demostró que la cosa no termina ahí. Encontró que fuera del timo también hay mecanismos para evitar ataques internos.
Las células T reguladoras patrullan al resto del sistema inmune. Si alguna célula se pasa de la raya, ellas la frenan.
Son como árbitros que evitan que el sistema inmune se vuelva loco y cause enfermedades autoinmunes.
Brunkow y Ramsdell se unieron al avance en 2001, al descubrir que ciertos ratones con mutaciones en un gen llamado Foxp3 sufrían graves enfermedades autoinmunes.
Después notaron que los humanos con alteraciones en ese mismo gen desarrollaban una enfermedad rara llamada IPEX, que afecta múltiples órganos y sistemas.
Esto confirmó que Foxp3 es clave para que el sistema inmune funcione correctamente sin dañar al propio cuerpo.
En 2003, Sakaguchi demostró que Foxp3 es el gen que controla el desarrollo de las células T reguladoras.
Este trabajo abrió una nueva área de investigación y ayudó a desarrollar tratamientos para enfermedades autoinmunes e incluso cáncer.
Gracias a estos descubrimientos, hoy es posible diseñar terapias que modulan el sistema inmune en lugar de simplemente suprimirlo.
Esto significa que podríamos tratar enfermedades sin dejar al cuerpo sin defensas, algo muy difícil hasta ahora.
El premio reconoce años de trabajo que cambiaron la forma en que entendemos nuestro sistema de defensa.
Y sobre todo, muestra cómo pequeños errores genéticos pueden causar grandes problemas si no hay mecanismos para mantener el equilibrio.
Mañana se anunciará el Nobel de Física, así que habrá más noticias pronto.




