Astrónomos y científicos ciudadanos descubrieron una estructura rarísima en el espacio: un sistema de dos anillos de luz de radio, el más potente y lejano encontrado hasta ahora.
La luz de este objeto viajó 7,700 millones de años hasta llegar a nosotros. Lo nombraron J131346.9+500320 y se compone de dos anillos que se cruzan en el espacio.
Cada anillo mide unos 978,000 años luz de diámetro, y están envueltos por un halo aún más grande, de unos 2.6 millones de años luz.
Este fenómeno pertenece a una categoría llamada ORC (Odd Radio Circles o círculos de radio extraños), que solo se detectan por sus emisiones de radio.
Son estructuras enormes, circulares y muy raras. Hasta ahora, solo se conocen una docena, y solo dos tienen doble anillo como este.
El equipo, liderado por el astrónomo Ananda Hota de la Universidad de Mumbai, cree que los anillos se formaron por supervientos provocados por un agujero negro supermasivo.
Ese agujero está en el centro de una galaxia entre los dos anillos. Y parece que lanzó vientos tan potentes que generaron este fenómeno colosal.
Hota dirige el proyecto RAD@home, que integra a científicos ciudadanos en investigaciones astronómicas. Este hallazgo es un buen ejemplo de esa colaboración.
Dice que los ORCs son estructuras cósmicas extrañas y hermosas, y que pueden darnos pistas sobre cómo evolucionan las galaxias y los agujeros negros juntos.
Aunque aún no está del todo claro cómo se forman, muchos ORCs están ligados a galaxias que tienen agujeros negros gigantes en su núcleo.
Estos agujeros negros pueden lanzar chorros enormes de plasma y vientos que viajan miles de años luz. Eso cambia por completo su entorno.
Una teoría es que cuando dos galaxias chocan, también lo hacen sus agujeros negros, generando ondas de choque que podrían encender estos anillos.
En el caso de J131346.9+500320, los científicos piensan que el anillo doble podría deberse a un superviento que reactivó una estructura antigua de radio.
Los lóbulos de radio, que son restos de actividad pasada, pueden revivir si un viento poderoso los golpea y acelera sus partículas.
Así, lo que vemos hoy podría ser una especie de “fósil” espacial, encendido de nuevo por la energía de un evento violento ocurrido hace millones de años.
Además, el estudio también describe otros dos objetos: RAD J122622.6+640622 y RAD J142004.0+621715, ambos con círculos de radio al final de chorros.
Estos tres casos refuerzan la idea de que los agujeros negros son responsables de estas estructuras, usando sus chorros y vientos para moldear el plasma.
El astrofísico Pratik Dabhade, del Centro Nacional de Investigación Nuclear en Polonia, dice que los ORCs no son rarezas aisladas, sino parte de una familia más grande de estructuras exóticas.
También destacó que fueron descubiertos por personas comunes, lo que muestra el valor del ojo humano, incluso en la era de la inteligencia artificial.
El estudio fue publicado en la revista científica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.





