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Vapear durante el embarazo altera el desarrollo del cráneo en fetos de ratón

Cráneos de ratones en el experimento. (Richlak et al., PLOS One, 2025)

Un nuevo estudio publicado en PLOS One encontró que el líquido base de los vapes puede afectar el desarrollo de cráneos en fetos de ratón, incluso sin contener nicotina ni saborizantes.

Un equipo de la Universidad Estatal de Ohio, liderado por el anatomista James Cray, investigó qué efectos tiene el líquido portador de los vapes por sí solo, sin otros químicos añadidos.

La mayoría de los líquidos de vapeo están hechos de propilenglicol y glicerol vegetal, que sirven como base para agregar nicotina y sabores. Pero estos compuestos también se inhalan al vapear.

El objetivo del estudio era establecer una base clara: ver qué hace el líquido portador por sí solo, para que en futuros experimentos puedan aislar mejor los efectos de otros ingredientes.

Usaron dos fórmulas distintas: una con mezcla 50/50 de propilenglicol y glicerol, y otra con 30/70. Esta última es más común hoy porque se cree que es más “suave” o “segura”.

El experimento se hizo con ratonas embarazadas, expuestas durante su gestación a vapor de una de esas mezclas, o a aire limpio como control. La dosis fue de una bocanada por minuto durante cuatro horas al día, cinco días a la semana.

Después del nacimiento, los investigadores analizaron las crías: midieron sus cráneos y los reconstruyeron en 3D. En total nacieron 140 crías de 21 camadas.

El equipo pensó que la fórmula con más propilenglicol sería más dañina. Pero pasó todo lo contrario: la mezcla 30/70 tuvo efectos más marcados.

Las crías expuestas a esa mezcla nacieron con cráneos y caras más pequeñas y estrechas. También tenían narices más cortas y menor peso corporal, aunque dentro del rango normal para su edad.

Cray explicó que vieron un estrechamiento general del rostro y del cráneo. Es un patrón que, según él, se parece a ciertas alteraciones observadas en niños humanos.

Lo más alarmante es que estos efectos ocurrieron sin nicotina ni sabores. Solo con la base del vape, que muchas personas creen inocua, especialmente en productos sin nicotina.

Esto pone en duda la idea de que vapear líquidos “libres de nicotina” es seguro, sobre todo durante el embarazo. Cray dice que estos resultados son un aviso: hay que estudiar también estos productos “sin” con el mismo rigor que los que sí llevan nicotina.

Estudiar los efectos de los vapes en humanos es complicado por razones éticas. No se pueden hacer pruebas directas en embarazadas, y los estudios observacionales tardan años.

Por eso se usan modelos animales, aunque sus resultados no siempre se pueden aplicar tal cual a las personas. Aun así, son una herramienta clave para ir entendiendo el panorama.

Además, hay que considerar que los vapes calientan estos líquidos y pueden formar nuevos compuestos que nadie ha estudiado a fondo.

El estudio sugiere que hasta lo que creemos inofensivo podría tener consecuencias reales. Y eso debería hacernos pensar dos veces antes de asumir que “sin nicotina” significa “sin riesgo”.

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