Una extraña figura oscura con forma de medusa apareció en una fotografía de Marte tomada por el rover Curiosity de la NASA durante 2023, en una imagen muy comentada entonces.
La imagen volvió a circular recientemente porque el objeto parece flotar sobre el horizonte marciano, con una especie de cuerpo redondeado y extensiones parecidas a tentáculos.
Pero las imágenes tomadas segundos antes de la misma escena no muestran absolutamente nada en ese lugar, lo que descarta fácilmente un objeto físico persistente.
La fotografía fue captada por una de las cámaras de navegación del Curiosity, conocidas como NavCam, mientras el rover exploraba la superficie del planeta rojo.
La explicación más probable no está en Marte, sino dentro de la propia cámara: una partícula energética pudo golpear directamente su detector de silicio.
Estas partículas, conocidas como rayos cósmicos, viajan por el espacio a velocidades enormes y pueden atravesar instrumentos electrónicos dejando señales extrañas en las imágenes.
Cuando una de ellas golpea el sensor de una cámara, puede producir puntos, líneas, manchas brillantes o incluso formas oscuras difíciles de reconocer inmediatamente.
Eso encaja con la supuesta medusa porque apareció solamente en una fotografía y desapareció en otras imágenes captadas apenas trece y veinticinco segundos antes.
La NASA lleva años observando este tipo de artefactos en las cámaras del Curiosity, y algunos aparecen con bastante frecuencia durante sus operaciones normales.
En 2014, el Jet Propulsion Laboratory explicó que las imágenes del rover mostraban puntos brillantes casi semanalmente, muchas veces compatibles con impactos de rayos cósmicos.
Un registro posterior mostró incluso un pequeño artefacto negro producido por una de estas partículas, demostrando que esas marcas no siempre tienen aspecto blanco.
Marte está especialmente expuesto porque, a diferencia de la Tierra, no posee un campo magnético global capaz de desviar una gran parte de esas partículas.
Su atmósfera también es muchísimo más delgada que la terrestre, así que ofrece mucha menos protección frente a la radiación energética procedente del espacio exterior.
Por eso los detectores del Curiosity reciben impactos que aquí normalmente serían bloqueados o alterados antes de llegar hasta cámaras situadas sobre la superficie terrestre.
Aun así no puede afirmarse con certeza absoluta que esta figura particular haya sido causada específicamente por un rayo cósmico.
También podría tratarse de algún otro artefacto del sensor o del procesamiento de la imagen, aunque la explicación física sigue siendo mucho menos probable.
Lo importante es que no existe evidencia de que hubiera realmente algo flotando sobre Marte cuando el rover tomó aquella fotografía en agosto de 2023.
Las fotografías anteriores muestran exactamente el mismo terreno sin la figura, lo que indica que el fenómeno ocurrió probablemente dentro del sistema de captura.
Este caso también muestra por qué las fotografías espaciales deben compararse con imágenes consecutivas antes de interpretar manchas extrañas como objetos presentes realmente allí.
Curiosity sigue recorriendo Marte y tomando miles de fotografías, y algunas inevitablemente registrarán efectos producidos por radiación, sensores, polvo o condiciones ambientales marcianas durante su trabajo cotidiano sobre el planeta.
