Una compañía quiere construir satélites que peleen contra satélites

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Una compañía quiere construir satélites que peleen contra satélites

Satelite Jackal que servirá en una posible combate espacial. / True Anomaly

Si alguna vez hay un combate en el espacio, olvídate de naves disparando láseres como en Star Wars. Será algo mucho más frío y calculado, más parecido a The Day of the Jackal. Un juego de paciencia, estrategia y precisión quirúrgica que se desarrolla durante semanas o meses, no en segundos.

Esa es la lógica que sigue True Anomaly, una startup creada hace poco pero con ambiciones grandes. Su producto principal se llama Jackal, un satélite pensado para guerra orbital y fabricado en serie. 

El prototipo no es enorme ni espectacular. Tiene el tamaño de un refrigerador y funciona básicamente como un tanque de combustible con sensores y propulsores que le permiten moverse rápido, girar y acercarse a otros objetos en órbita. 

La idea 

En el espacio, moverse bien lo es todo. Poder cambiar de posición, seguir objetivos y reaccionar antes que el otro define quién gana. Jackal tiene unos 20 propulsores que le permiten maniobrar en cualquier dirección sin perder de vista su objetivo. Esa agilidad es justo lo que, según su fundador Even Rogers, le faltaba al sistema militar.

Rogers viene de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y trabajó simulando amenazas para entrenar a otros. Detectó vacíos serios en capacidades reales. Concluyó que hacía falta juntar dinero y talento para construir herramientas nuevas. 

Así nació la empresa en 2022. Desde entonces han levantado unos 400 millones de dólares y ya trabajan con la Fuerza Espacial de Estados Unidos.

Uno de sus proyectos más interesantes es una especie de simulacro en órbita. Van a lanzar un Jackal que se hará pasar por satélite enemigo, mientras otro intenta perseguirlo. Es un entrenamiento realista de cómo reaccionar ante amenazas en el espacio.

Además del hardware, desarrollan un software llamado Mosaic. Este sistema traduce objetivos militares en acciones concretas. Organiza movimientos, tiempos y recursos casi en automático, combinando decisiones humanas con ejecución rápida de máquinas. 

La guerra allá arriba 

El contexto empuja todo esto. El espacio ya está militarizado, guste o no. Y el enfoque está cambiando. Menos investigación pura y más producción rápida y barata. El mensaje del gobierno es claro. Construir más, más rápido y a menor costo.

True Anomaly encaja perfecto ahí. Diseñan, prueban, fallan y vuelven a intentar a gran velocidad. Su meta no es hacer un satélite perfecto, sino muchos suficientemente buenos.

La conclusión es incómoda pero directa. La guerra en el espacio ya no es ciencia ficción. Solo está empezando, y se parece más a una partida de ajedrez lenta que a una película de acción.