Una colonia de abejas podría ser mucho más que un grupo de insectos trabajando juntos. Según una investigación, podría considerarse un solo organismo vivo.
Investigadores de la Universidad de Lund, en Suecia, y la Universidad de Oulu, en Finlandia, analizaron esta posibilidad. Su trabajo fue publicado en la revista científica Insectes Sociaux.
Los científicos proponen que una colonia completa funciona como un organismo al que llaman superorganismo. Es decir, miles de individuos que actúan como una unidad biológica.
Para entenderlo, pensemos en nuestro propio cuerpo. Tenemos billones de células que realizan diferentes tareas, pero todas trabajan juntas para mantenernos vivos y funcionando correctamente.
En una colonia de abejas ocurre algo parecido. La reina se encarga de poner huevos, las obreras realizan distintas tareas y los zánganos participan en la reproducción.
Según los investigadores, cada abeja podría compararse con una célula especializada. Mientras unas buscan alimento, otras construyen panales, defienden la colonia o cuidan las crías.
Pero los científicos fueron más allá. Plantearon que una colonia también atraviesa etapas de desarrollo comparables con las de un animal, desde su formación hasta su muerte.
De acuerdo con este modelo, el superorganismo comienza a desarrollarse cuando una nueva reina se aparea y empieza a producir las abejas que formarán su propia colonia.
Con el tiempo, la colonia crece, adquiere nuevas capacidades y alcanza la madurez reproductiva. Finalmente envejece y puede morir, aunque sus integrantes se renueven constantemente.
Esto cuestiona una idea tradicional de la biología: que una colonia podría mantenerse viva indefinidamente mientras nuevas reinas sustituyan a las anteriores y continúen poniendo huevos.
Los investigadores sostienen que, cuando una nueva reina reemplaza a su madre, en realidad comienza otra generación de superorganismos, aunque ambas hayan ocupado el mismo panal.
La reproducción también adquiere un significado diferente. Normalmente, cuando una colonia crece demasiado, la reina original abandona la colmena acompañada por miles de obreras.
Este proceso se conoce como enjambrazón. Las abejas que parten buscan otro lugar para establecerse, mientras una reina joven puede quedarse en la colmena original.
Según esta interpretación, la colonia madre deja su antiguo hogar a una nueva generación, junto con reservas de alimento, refugio y obreras experimentadas que ayudan a criarla.
Los investigadores comparan este comportamiento con el cuidado parental de otros animales. La colonia madre incluso puede arriesgar su supervivencia al establecerse en otro lugar.
Esta propuesta también podría cambiar nuestra manera de entender la apicultura, especialmente algunas prácticas utilizadas para mantener colonias productivas durante largos periodos de tiempo.
Por ejemplo, los apicultores suelen reemplazar reinas y evitar la formación de enjambres. Sin embargo, estas intervenciones podrían alterar los ciclos reproductivos naturales del superorganismo.
Los investigadores también mencionan los ácaros Varroa, unos parásitos que afectan gravemente a las abejas. Comprender mejor estos ciclos podría ayudar a estudiar su manejo.
Es importante aclarar que los científicos no descubrieron que las abejas estén físicamente conectadas. Su propuesta consiste en interpretar toda la colonia como una unidad evolutiva.
Además, el concepto de superorganismo existe desde hace más de un siglo. Esta investigación busca desarrollar esa idea y explicar mejor cómo las colonias nacen, crecen, se reproducen y mueren.





