La próxima vez que vayas en coche por una carretera llena de curvas, prueba poner música alegre. Podría ayudarte a recuperarte del mareo por movimiento.
Un equipo dirigido por el neurocientífico Yilun Li, del Henan Institute of Science and Technology, descubrió que la música puede reducir las náuseas y mareos provocados por los viajes.
En su experimento, 30 voluntarios usaron un simulador de conducción diseñado para provocar mareo. Llevaban un casco de electroencefalografía (EEG) que registraba su actividad cerebral en tiempo real.
Eso permitió observar cómo el cerebro pasaba de un estado estable a uno de mareo y luego, poco a poco, regresaba a la normalidad durante la recuperación.
Los participantes se dividieron en seis grupos. Cuatro escucharon un minuto de música tras el mareo; uno meditó en silencio; y otro detuvo el simulador antes del malestar.
El resultado fue claro: la música alegre redujo los síntomas en un 14% comparado con la meditación. Fue el estilo más eficaz para aliviar el mareo.
La música suave también funcionó bien, con una reducción del 13.4% respecto al grupo de control. Sin embargo, la música triste empeoró la recuperación en lugar de ayudar.
Aunque el estudio tuvo una muestra pequeña, los resultados coinciden con investigaciones previas que muestran cómo la música transforma nuestro estado físico y emocional, para bien o para mal.
Otros trabajos han demostrado que escuchar canciones favoritas puede reducir el mareo visual causado por dispositivos de realidad virtual, conocido como “cibermareo”. Incluso podría ayudar con la resaca.
La música triste, en cambio, a veces mejora el ánimo, pero en este contexto parece generar el efecto contrario, amplificando el malestar en lugar de reducirlo.
Los datos de EEG mostraron que el mareo se relaciona con una menor actividad en la región occipital, la parte del cerebro que procesa la información visual.
Cuanto más enfermos se sentían los participantes, menos variada era la actividad registrada allí. Cuando mejoraban, la actividad se volvía más compleja y diversa.
Los autores sugieren que la música triste empeora el malestar por resonancia emocional, mientras que la alegre o relajante mantiene un estado físico más equilibrado y cómodo.
En palabras simples: poner una canción animada o relajante podría ayudar a que tu cerebro se recupere más rápido del mareo que simplemente esperar en silencio.
El estudio fue publicado en Frontiers in Human Neuroscience y abre una posibilidad sencilla: usar música como herramienta práctica contra el mareo en viajes o simulaciones.
No será la cura definitiva, pero la próxima vez que te marees en el coche, quizás lo único que necesites sea subir el volumen de tu canción favorita.
