Un nuevo estudio reveló algo que nadie esperaba: la lepra ya circulaba en Chile hace unos 4 000 años. Eso cambia por completo lo que creíamos sobre esta enfermedad.
Siempre se pensó que la lepra llegó a América con los colonizadores europeos en el siglo XVI. Pero este hallazgo dice lo contrario, y con pruebas científicas sólidas.
Investigadores de Alemania, Argentina y Chile analizaron ADN antiguo en huesos y dientes humanos. Encontraron rastros del patógeno Mycobacterium lepromatosis, uno de los dos que causan la lepra.
Ese tipo de bacteria es menos común que la Mycobacterium leprae, pero igual de dañina. Hasta hace poco, ni siquiera sabíamos mucho sobre ella.
Los científicos pensaron en un inicio que se trataba de un error, porque la lepra siempre se asoció con la era colonial.
Pero al revisar bien los datos genéticos, confirmaron que era M. lepromatosis. La evidencia era clara: la enfermedad ya estaba en el continente miles de años antes de los europeos.
La mayoría de estudios sobre lepra se enfocan en M. leprae, que ha sido más fácil de rastrear históricamente en Eurasia. Por eso muchos creían que vino de allá.
Sin embargo, ya se habían encontrado restos con M. lepromatosis en Canadá y Argentina de hace más de mil años. Este nuevo caso empuja esa línea de tiempo mucho más atrás.
El ADN antiguo es una herramienta poderosa para entender mejor las enfermedades del pasado.
Gracias a nuevas técnicas, ahora podemos identificar patógenos que antes pasaban desapercibidos. Incluso los que nadie esperaba encontrar en ciertos lugares o épocas.

Estudiar la historia de una enfermedad no es fácil. Los pueblos indígenas ya tenían sus propios males, pero también sufrieron los virus y bacterias que trajeron los colonos.
Este hallazgo muestra que la lepra en América no fue solo una importación europea. M. lepromatosis pudo haber circulado de forma independiente desde mucho antes.
Cada excavación arqueológica y cada análisis clínico suma información. Más genomas ayudan a entender cómo evolucionan y se expanden estas enfermedades.
Los científicos están confiados en que ahora saben qué buscar. Antes, muchos estudios ni siquiera pensaban en la lepra como posibilidad.
Ahora que se confirmó su presencia en Chile hace 4 000 años, se abre la puerta a nuevas investigaciones en otros lugares del continente.
El estudio fue publicado en la revista científica Nature Ecology & Evolution, y está haciendo que muchos reescriban la historia médica de América.
