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Un microbio intestinal bloqueó el aumento de peso en ratones que tenían dieta rica en grasas

Imagen compuesta que muestra el Turicibacter con forma de bastón. (Klag et al., Cell Metab., 2025)

En un estudio publicado en Cell Metabolism, científicos han observado algo inesperado dentro del intestino, un lugar lleno de microbios que influyen más de lo pensado.

El trabajo fue liderado por microbiólogos de la Universidad de Utah, quienes notaron que una sola bacteria podía reducir notablemente el aumento de peso.

Esa bacteria se llama Turicibacter y, en ratones con dieta alta en grasa, mostró efectos claros sobre el metabolismo y la acumulación de grasa corporal.

June Round, una de las investigadoras, admitió que esperaba ver un efecto combinado de varias bacterias, no un impacto tan fuerte de una sola.

La idea ahora es que las moléculas que produce Turicibacter podrían usarse algún día para reducir problemas asociados con la obesidad en personas.

La obesidad está relacionada con enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2, y el microbioma intestinal juega un papel clave en todo ese proceso.

También se sabe que la dieta moldea constantemente al microbioma, y que una alimentación rica en grasas suele reducir la diversidad bacteriana.

Turicibacter forma parte de una comunidad protectora de al menos 80 especies, aunque representa solo alrededor del 0,1 por ciento del total.

Esta bacteria produce ácidos grasos que ayudan a frenar otras moléculas dañinas llamadas ceramidas, vinculadas a diabetes y enfermedades cardíacas.

Además, esos ácidos grasos influyen en cómo se absorbe la grasa en el intestino delgado, generando varias ventajas metabólicas para el cuerpo.

Esto no significa que puedas comer pastel de chocolate sin límite, porque Turicibacter disminuye cuando el ambiente intestinal tiene demasiada grasa.

En un experimento, los investigadores vieron que el palmitato, una grasa saturada común, frenaba su crecimiento sin llegar a matarla.

Cuando ese entorno desaparecía, la bacteria retomaba su crecimiento normal, lo que sugiere que el efecto negativo es reversible en condiciones adecuadas.

Como protege pero también se agota con dietas grasas, los científicos probaron mantener sus niveles mediante suplementos orales regulares en ratones.

Los ratones que recibieron Turicibacter cinco días a la semana aumentaron menos de peso, incluso siguiendo una dieta alta en grasa.

También mostraron niveles más bajos de glucosa en reposo, menos grasa corporal y perfiles lipídicos más favorables en general para su salud.

Aunque los resultados entusiasman, todavía falta comprobar si estos efectos se repiten en humanos, donde el microbioma es mucho más complejo.

Otros estudios ya habían mostrado que transferir microbios de ratones obesos a ratones delgados podía hacer que estos últimos ganaran peso.

En cambio, ratones sin bacterias intestinales engordaron menos con dietas grasas, lo que sugiere que ciertas combinaciones microbianas favorecen el aumento de grasa.

Todo apunta a que Turicibacter es solo uno de muchos aliados posibles en la búsqueda de nuevas terapias contra enfermedades metabólicas.

La idea a futuro es combinar bacterias beneficiosas y usar sus lípidos como herramientas médicas adaptadas a distintas necesidades de pacientes.

Según los autores, estas terapias podrían personalizarse mejor que fármacos populares actuales, con menos efectos secundarios al usar compuestos ya presentes en el cuerpo.

El estudio abre una puerta interesante, pero deja claro que apenas estamos viendo la punta de un enorme iceberg microbiano.

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