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Un hallazgo sorprendente dentro de los cálculos renales sugiere que estábamos equivocados sobre cómo se forman.

AI

Por primera vez, científicos encontraron evidencia de bacterias ocultas dentro de cálculos renales considerados no infecciosos, según un estudio publicado en la revista PNAS.

Los cálculos renales son masas duras formadas por pequeños cristales que se originan a partir de sustancias presentes en la orina.

Tradicionalmente se ha pensado que aparecen por beber poca agua o por concentraciones altas de minerales y compuestos químicos específicos.

Una vez expulsados, la mayoría de estos cálculos se clasifican como no infecciosos y se asume que no contienen organismos vivos.

Sin embargo, esa idea empieza a tambalearse tras los resultados obtenidos por un equipo de investigación de la Universidad de California en Los Ángeles.

Los investigadores analizaron cálculos de oxalato de calcio, el tipo más común, y encontraron que estaban enriquecidos con bacterias.

No se trata de contaminación superficial: las bacterias forman láminas integradas en la estructura interna del propio cálculo.

Esto sugiere que los microorganismos no solo están presentes, sino que podrían participar activamente en su formación.

La uróloga Kymora Scotland explica que este hallazgo cuestiona la idea de que los cálculos se forman solo por procesos físicos y químicos.

Según el equipo, las bacterias pueden vivir protegidas dentro del cálculo, donde pasan desapercibidas para el sistema inmunológico y los tratamientos habituales.

Este descubrimiento abre la posibilidad de nuevas estrategias terapéuticas que apunten al entorno microbiano, no solo a la química urinaria.

También podría ayudar a explicar por qué algunas personas sufren cálculos renales una y otra vez, incluso siguiendo recomendaciones médicas.

En ciertos casos, podría existir una infección persistente en el riñón, el uréter o la vejiga que favorece la recurrencia.

Si se identifica y trata esa infección bacteriana, quizá sea posible reducir la formación repetida de cálculos renales.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo usó microscopía electrónica y de fluorescencia en muestras obtenidas de pacientes humanos.

Las señales estructurales y químicas observadas eran consistentes con la presencia de bacterias incrustadas en el oxalato de calcio.

Lo más llamativo es que esto también ocurrió en personas sin diagnóstico previo de infección urinaria.

Eso sugiere que estas bacterias pueden pasar desapercibidas y no provocar síntomas típicos de una infección clásica.

Los investigadores creen que este mecanismo podría explicar por qué los cálculos de oxalato de calcio son tan frecuentes.

A lo largo de su vida, aproximadamente una de cada once personas desarrollará cálculos renales al menos una vez.

Más del setenta por ciento de los casos están relacionados específicamente con cálculos de oxalato de calcio.

Si las bacterias influyen de forma significativa en su aparición, los tratamientos actuales podrían estar incompletos.

Esto implicaría revisar guías médicas, incorporar análisis microbiológicos y pensar en terapias combinadas, no solo en cambios dietéticos.

El hallazgo también ayuda a entender la relación observada entre infecciones urinarias recurrentes y cálculos renales repetidos.

Aunque todavía se necesita más investigación, el estudio sugiere que estos dos problemas podrían estar más conectados de lo que se pensaba.

La idea de que un cálculo renal pueda esconder bacterias cambia la forma en que entendemos esta enfermedad tan común.

A partir de ahora, los cálculos renales ya no se ven solo como simples cristales, sino como posibles refugios microbianos invisibles.

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