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Un estudio sorprendente explica que los cristales del espaciotiempo podrían colapsar en diminutos agujeros negros

IA

En el borde exacto donde podría formarse un agujero negro, el espacio-tiempo puede comportarse de una forma realmente extraña.

No hablamos de un agujero negro enorme nacido de una estrella moribunda, sino de un estado matemático justo antes del colapso.

El estudio publicado en Physical Review Letters muestra que, cerca de ese límite, la curvatura del espacio-tiempo puede organizarse en patrones repetidos, casi como un cristal.

Pero no sería un cristal común, hecho de átomos ordenados en el espacio, como el hielo o un mineral.

Sería una especie de “cristal de espacio-tiempo”, porque el patrón se repite a través del espacio y también del tiempo.

Lo raro es que ese estado sería inestable. Puede desaparecer y volver a un espacio-tiempo normal, sin que pase nada dramático.

Pero si recibe apenas un pequeño empujón de energía, el resultado podría cambiar por completo y formar un agujero negro microscópico.

Los físicos comparan esto con el agua a cero grados. Un cambio mínimo puede hacer que pase de líquido a hielo.

En ese momento, las moléculas se ordenan de golpe y forman una estructura regular. Algo parecido ocurriría aquí, pero con gravedad.

La relatividad general de Einstein funciona muy bien para describir planetas, estrellas, galaxias y agujeros negros ya formados.

El problema aparece cuando intentas estudiar el instante delicado en que algo está a punto de convertirse en agujero negro.

Ese punto se llama colapso crítico. Es como tener al universo parado justo sobre una línea muy fina.

De un lado, la materia o energía se dispersa. Del otro, colapsa y forma un agujero negro.

En 1993, las simulaciones por computadora mostraron que en ese límite aparecían patrones repetidos a escalas cada vez más pequeñas.

Durante décadas, los físicos podían ver ese comportamiento en simulaciones, pero no podían describirlo bien con fórmulas analíticas.

El nuevo trabajo encontró una forma de hacerlo usando un truco matemático bastante extraño: imaginar universos con muchas más dimensiones.

Nuestro universo tiene tres dimensiones de espacio y una de tiempo. Pero las ecuaciones pueden escribirse con más dimensiones.

Aunque suene raro, al aumentar mucho el número de dimensiones, las ecuaciones de Einstein pueden volverse más manejables.

La gravedad, en ese escenario matemático, se concentra más cerca de la zona que colapsa y deja menos desorden alrededor.

Con esa estrategia, los investigadores obtuvieron fórmulas que describen esos patrones repetidos en la curvatura del espacio-tiempo.

Luego vieron que las mismas estructuras matemáticas seguían apareciendo incluso al bajar hacia dimensiones más cercanas a nuestro universo.

Eso sugiere que estos “cristales de espacio-tiempo” podrían revelar algo profundo sobre la gravedad en situaciones extremas.

No significa que vivamos en un universo con cientos de dimensiones ocultas, ni que alguien haya fabricado un agujero negro microscópico.

Significa que usar esas dimensiones como herramienta matemática permite entender fenómenos que antes dependían casi solo de simulaciones.

El avance importa porque ofrece una nueva manera de estudiar agujeros negros, colapsos gravitacionales y quizá procesos del universo temprano.

A veces, para entender mejor nuestro universo de cuatro dimensiones, los físicos tienen que fingir que existen muchas más.

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