En una conferencia importante sobre investigación del cáncer en Estados Unidos, científicos presentaron nuevos datos sobre una vacuna experimental contra el cáncer de páncreas.
Y no estamos hablando de cualquier cáncer. El cáncer de páncreas suele considerarse uno de los más letales entre los cánceres importantes.
Aunque no es de los más frecuentes, sus cifras son durísimas. Cerca del 87% de los pacientes no sobrevive cinco años tras el diagnóstico.
Durante décadas, los tratamientos han avanzado muy poco. Por eso cualquier señal positiva en este campo llama muchísimo la atención de los médicos.
Una de las opciones más prometedoras es una vacuna personalizada de ARNm, una tecnología que mucha gente conoció durante la pandemia de COVID-19.
Pero aquí no se usa para prevenir una infección. Se usa para entrenar al sistema inmune contra el propio cáncer del paciente.
La idea es tomar material genético del tumor después de extraerlo con cirugía y fabricar una vacuna hecha prácticamente a medida.
Esa vacuna le enseña al sistema inmune a reconocer señales específicas del cáncer, como si le mostrara una foto del enemigo.
Luego, ciertas células defensivas, especialmente las células T, podrían recordar ese objetivo durante años, quizá décadas, y atacar si el cáncer intenta regresar.
Los resultados todavía vienen de un ensayo pequeño, de fase 1, así que hay que mirarlos con cautela. Pero son bastante llamativos.
En el estudio participaron 16 pacientes con cáncer de páncreas operable, es decir, personas cuyo tumor aún no se había extendido demasiado.
Después de la cirugía, recibieron la vacuna personalizada, además de inmunoterapia y quimioterapia. Ocho pacientes desarrollaron una respuesta inmune positiva.
De esos ocho pacientes que respondieron a la vacuna, siete seguían vivos hasta seis años después de la cirugía, según los investigadores.
En cambio, entre los ocho pacientes que no respondieron a la vacuna, solo dos sobrevivieron durante ese mismo periodo de seguimiento.
Uno de los casos más comentados fue el de una mujer diagnosticada a los 66 años, que recibió nueve dosis de la vacuna.
Hoy tiene 72 años, celebró sus 50 años de matrimonio con su esposo y dice que no tiene limitaciones importantes en su vida diaria.
Otro paciente sobreviviente contó que se siente tan bien que a veces se olvida de todo lo que tuvo que pasar.
Vinod Balachandran, oncólogo del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, presentó estos datos en la reunión anual de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer.
Según él, después de seis años de seguimiento, cerca del 90% de los pacientes que generaron respuesta inmune seguían vivos.
Aun así, el gran problema es que muy pocos casos de cáncer de páncreas se detectan cuando todavía pueden operarse.
Este cáncer suele avanzar en silencio. Por eso a veces lo llaman el “asesino silencioso”, porque muchos pacientes llegan tarde al diagnóstico.
Se calcula que alrededor del 90% de los pacientes recibe el diagnóstico cuando la cirugía ya no es una opción realista.
En etapas avanzadas, la supervivencia a cinco años cae hasta cerca del 3,2%, una cifra que muestra lo agresiva que puede ser esta enfermedad.
Todavía no sabemos si esta vacuna funcionaría en pacientes con cáncer más avanzado, cuando el tumor ya se expandió por el cuerpo.
Especialistas externos han pedido prudencia, porque el ensayo incluyó muy pocas personas y no representa todavía una solución masiva.
Pero también reconocen que el resultado es prometedor, porque muestra que una vacuna puede activar defensas contra mutaciones específicas del tumor.
El cáncer de páncreas sigue siendo una de las principales causas de muerte por cáncer en Estados Unidos y podría escalar posiciones hacia 2030.
Por ahora, ya está en marcha un ensayo global de fase 2, que deberá confirmar si esta estrategia realmente puede cambiar el panorama.
