Después de más de 60 años de investigaciones, científicos finalmente han identificado la alteración genética responsable del característico pelaje naranja de muchos gatos domésticos.
El descubrimiento también ayuda a explicar por qué la mayoría de los gatos naranjas son machos y por qué algunas hembras presentan manchas de diferentes colores.
Dos equipos independientes, uno de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, y otro de la Universidad de Kyushu, en Japón, resolvieron este misterio.
Ambas investigaciones fueron publicadas en la revista científica Current Biology y encontraron que el color naranja está relacionado con un gen llamado ARHGAP36.
Pero los científicos descubrieron algo inesperado: el problema no estaba en la parte del gen que contiene las instrucciones para fabricar una proteína.
En realidad, encontraron que los gatos naranjas habían perdido un pequeño fragmento de ADN que normalmente ayuda a regular el funcionamiento de ese gen.
Este fragmento contiene aproximadamente 5.000 unidades del código genético y su ausencia provoca que ARHGAP36 aumente su actividad en determinadas células de la piel.
Estas células, llamadas melanocitos, producen los pigmentos responsables del color del pelo, la piel y otras estructuras en numerosos animales, incluidos los seres humanos.
Normalmente, los melanocitos pueden fabricar distintos pigmentos, entre ellos uno oscuro, relacionado con los tonos negros y marrones, y otro que produce colores rojizos y amarillentos.
Cuando aumenta la actividad de ARHGAP36, cambia el funcionamiento de otras proteínas celulares y disminuye la producción del pigmento oscuro, favoreciendo los tonos anaranjados.
Los investigadores comprobaron que esta alteración genética aparecía en los gatos naranjas estudiados, pero no en aquellos que carecían completamente de ese color.
Además, encontraron que las células responsables del pelo naranja producían cantidades considerablemente mayores de material genético utilizado para activar ARHGAP36 que las células normales.
Pero ¿por qué encontramos tantos gatos machos completamente naranjas y tantas hembras que combinan ese color con manchas negras o marrones?
La explicación está en que ARHGAP36 se encuentra dentro del cromosoma X, uno de los cromosomas sexuales que heredamos de nuestros padres.
Los machos normalmente tienen un cromosoma X y otro Y, mientras que las hembras poseen dos cromosomas X, heredados de cada progenitor.
Por eso, un macho que hereda la alteración en su único cromosoma X generalmente desarrolla pelaje naranja en las zonas donde aparecería pigmentación oscura.
En cambio, una hembra puede heredar una versión alterada del gen y otra normal, lo que produce una combinación bastante particular de colores.
Durante su desarrollo, las células de las hembras desactivan aleatoriamente uno de sus dos cromosomas X, dejando activo el otro en cada célula.
Así aparecen regiones donde predomina el pigmento naranja y otras donde aparece el oscuro, formando los patrones característicos de las gatas carey.
Cuando también intervienen variantes genéticas que producen manchas blancas, podemos encontrar gatas tricolores, conocidas como calicó, con zonas naranjas, negras y blancas.
Las hembras completamente naranjas también existen, pero normalmente necesitan heredar la variante genética responsable de ambos progenitores, por lo que resultan menos frecuentes.
Los investigadores señalaron que esta alteración no demuestra que los gatos naranjas sean menos inteligentes, más traviesos o tengan personalidades diferentes.
Por ahora, tampoco encontraron pruebas de que esta variante genética produzca problemas de salud específicos, aunque todavía quedan aspectos por investigar sobre sus efectos.
El hallazgo resuelve un antiguo misterio de la genética felina y demuestra cómo perder un pequeño fragmento de ADN puede modificar visiblemente las características de un animal.
