Un nuevo estudio descubrió que el océano está lleno de nanoplásticos, partículas tan pequeñas que son invisibles al ojo humano. Y hay muchas más de lo que imaginábamos.
La investigación, publicada en Nature, fue liderada por un equipo de la Universidad de Utrecht, en Países Bajos, y analizó muestras del Atlántico Norte.
Recolectaron agua a distintas profundidades en 12 puntos distintos del océano, usando escáneres de alta resolución y filtrado químico para detectar estas partículas diminutas.
Los nanoplásticos miden menos de una micra, o sea, muchísimo más finos que un cabello humano. Pero están por todas partes.
Cuando los científicos extrapolaron los datos, calcularon que podrían haber hasta 27 millones de toneladas de nanoplásticos flotando solo en el Atlántico Norte.
Eso es casi una décima parte de toda la basura que se tira en Estados Unidos en un año. Una locura.
Helge Niemann, biogeoquímico del equipo, dijo que hay más plástico en forma de nanopartículas en esa zona que en forma de micro o macroplásticos en todos los océanos juntos.
Encontraron plásticos comunes como PET, PS y PVC, los que se usan en botellas, vasos y envoltorios.
Pero otros tipos como polietileno o polipropileno no aparecieron mucho. Creen que están ahí, pero no se ven con la tecnología actual o están escondidos en partículas orgánicas.
Los nanoplásticos estaban presentes a todas las profundidades, pero había más cerca de las costas y en zonas como los giros subtropicales, donde las corrientes acumulan basura.
Lo preocupante es que no sabemos exactamente cuánto daño causan estos plásticos tan pequeños en los ecosistemas marinos y en las especies que los habitan.
Incluidos nosotros. Porque al ser tan diminutos, estos nanoplásticos pueden interactuar con el agua, el sedimento e incluso meterse en organismos vivos.
Dušan Materić, químico del Centro Helmholtz en Alemania, explicó que a ese nivel, las leyes físicas normales ya no aplican. Es otro mundo.
El equipo quiere ahora estudiar otras zonas del océano, buscando más tipos de plástico y analizando en qué etapa de degradación están.
Esto ayudará a entender cómo cambian los plásticos en el agua con el tiempo, y si se vuelven más peligrosos cuanto más pequeños se hacen.
Eliminar esta contaminación va a ser muy difícil. Por eso los investigadores insisten en que hay que frenar la entrada de plásticos al mar desde ya.
Hace apenas unos años, muchos científicos ni siquiera creían que los nanoplásticos pudieran existir de forma estable en la naturaleza.
Pero este estudio demostró que sí existen, y que hay cantidades enormes flotando en el océano. Aunque no los veamos.
Si no empezamos a actuar, esta contaminación invisible podría tener efectos que aún ni alcanzamos a imaginar.
