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Materiales de ‘Harry Potter’ le valieron a tres científicos el Premio Nobel de Química

Ilustración de los ganadores del Premio Nobel de Química 2025, Susumu Kitagawa, Richard Robson y Omar M. Yaghi. (Crédito de la imagen: Ill. Niklas Elmehed. © Nobel Prize Outreach)

Tres científicos ganaron el Nobel de Química 2025 por crear materiales que parecen sacados de Harry Potter, pero que son muy reales y útiles para el planeta.

Susumu Kitagawa, Richard Robson y Omar Yaghi desarrollaron estructuras llamadas «marcos metal-orgánicos», o MOFs, que pueden guardar grandes cantidades de gas en espacios diminutos.

Heiner Linke, del Comité Nobel, los comparó con la bolsa mágica de Hermione: pequeña por fuera, enorme por dentro. Solo que estos materiales sí respetan las leyes de la física.

Estos MOFs están hechos con iones metálicos unidos a moléculas orgánicas largas. El resultado es una especie de cristal lleno de huecos que pueden atrapar gases y otras sustancias.

Los premiaron el 8 de octubre en Estocolmo. Además del reconocimiento, se llevaron 11 millones de coronas suecas, unos 1.2 millones de dólares.

Kitagawa dijo estar profundamente honrado. Cree que la aplicación más importante será separar materiales del aire, ya que este contiene elementos clave para fabricar muchas cosas útiles.

Todo comenzó en 1989, cuando Robson unió átomos de cobre a una molécula con cuatro brazos. Así creó un cristal espacioso, como un diamante lleno de compartimentos microscópicos.

Después, entre 1992 y 2003, Yaghi y Kitagawa mejoraron ese diseño. Lograron que los gases entraran y salieran de los MOFs, y además los hicieron más estables y modificables.

Desde entonces, otros científicos han creado cientos de MOFs distintos. Se usan para tareas tan variadas como atrapar gases tóxicos o recolectar agua del aire en zonas desérticas.

También se emplean para acelerar reacciones químicas y descomponer sustancias dañinas como plásticos «eternos», residuos farmacéuticos e incluso armas químicas.

Una de sus aplicaciones más prometedoras es capturar dióxido de carbono en fábricas y plantas de energía, algo clave para enfrentar el cambio climático.

Kitagawa tiene una meta clara: capturar aire, separar sus componentes y convertirlos en materiales útiles usando energía renovable.

Imagina transformar CO₂ o vapor de agua del aire en recursos aprovechables. Eso ya no suena a ciencia ficción, gracias a estos avances.

La magia aquí no está en varitas ni hechizos, sino en química bien pensada. Usando estructura y diseño molecular, estos científicos abrieron nuevas puertas a la tecnología sostenible.

Aunque los MOFs parecen invisibles para el ojo humano, su impacto es enorme. Pueden cambiar industrias enteras y reducir el daño ambiental de procesos industriales.

Lo mejor es que aún están explorando todas sus posibilidades. Los usos futuros podrían ir mucho más allá de lo que hoy imaginamos.

Este Nobel celebra no solo un invento, sino décadas de trabajo paciente, creativo y con visión a largo plazo.

Y demuestra que la química, cuando se aplica con ingenio, puede resolver problemas gigantes usando soluciones microscópicas.

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