El consejo de “consúltalo con la almohada” tiene base científica, según un estudio publicado que explora cómo el sueño puede ayudar a resolver problemas difíciles.
Durante años, psicólogos observaron que alejarse de un problema favorece ideas repentinas, pero estudiar los sueños resultaba complicado porque no podían dirigirse sin despertar a la persona.
Un equipo de neurocientíficos de Northwestern University logró demostrar que el contenido de los sueños puede influenciarse de forma controlada durante el sueño.
Sus resultados, publicados en la revista Neuroscience of Consciousness apoyan la idea de que la fase REM, asociada a sueños vívidos, podría ser una ventana clave para que emerja el pensamiento creativo.
En el experimento, los investigadores usaron una técnica llamada reactivación dirigida de la memoria, conocida como TMR por sus siglas en inglés.
Antes de dormir, los participantes intentaron resolver acertijos complejos, cada uno asociado a un sonido específico reproducido durante el intento.
La mayoría no logró resolverlos, algo intencional para dejar problemas abiertos que luego pudieran reaparecer durante el sueño.
Mientras dormían en el laboratorio, los científicos monitorearon su actividad cerebral para identificar con precisión cuándo entraban en sueño profundo REM.
Solo en ese momento reprodujeron los sonidos vinculados a algunos de los acertijos no resueltos, sin despertar a los participantes.
La idea era reactivar recuerdos incompletos y empujar al cerebro a incorporarlos dentro del contenido del sueño.
El método funcionó mejor de lo esperado, ya que el setenta y cinco por ciento de los participantes soñó con elementos relacionados con los problemas.
Además, los acertijos que aparecieron en sueños se resolvieron después con mucha mayor frecuencia que los que no aparecieron.
Las tasas de solución fueron de cuarenta y dos por ciento frente a diecisiete por ciento, una diferencia estadísticamente importante.
Los investigadores aclaran que soñar con un problema no garantiza resolverlo directamente, pero sí parece aumentar la probabilidad.
Otros factores, como mayor interés previo en el acertijo, podrían influir tanto en soñar con él como en resolverlo.
Aun así, poder guiar sueños de manera deliberada representa un avance importante para estudiar la función cognitiva del dormir.
El estudio incluyó a veinte voluntarios con experiencia previa en sueños lúcidos, capaces de reconocer que estaban soñando.
Durante la noche, algunos participantes incluso usaron señales físicas acordadas para indicar que reconocían los sonidos dentro del sueño.
Al despertar, relataron sueños con fragmentos simbólicos de los acertijos, como bosques, junglas o personajes ayudando a pensar.
En doce participantes, los sueños mencionaron con mayor frecuencia los acertijos activados por sonido que los no activados.
En ese grupo, la capacidad para resolver los problemas aumentó del veinte al cuarenta por ciento tras dormir.
Lo sorprendente fue que el efecto también apareció en sueños no lúcidos, donde las personas no sabían que estaban soñando.
Algunos soñadores interactuaron con personajes oníricos para pedir ayuda o reflexionar indirectamente sobre el problema planteado.
Estos ejemplos mostraron que el cerebro sigue instrucciones externas durante el sueño, incluso sin conciencia explícita.
Los investigadores planean aplicar esta técnica para estudiar otras funciones del soñar, como regulación emocional y aprendizaje general.
Si se confirma que los sueños ayudan a creatividad, resolución de problemas y bienestar emocional, podrían tomarse mucho más en serio.
Dormir bien dejaría de ser solo descanso y pasaría a verse como una herramienta activa para pensar mejor.
