Durante siglos, muchas personas han contado haber visto luces flotantes en pantanos, bosques y cementerios. Algunas las llaman fuegos fatuos o almas perdidas con linternas.
Estas luces misteriosas aparecen de la nada, flotan en el aire y desaparecen sin dejar rastro. Las historias populares dicen que son espíritus o señales del más allá.
Pero la ciencia podría tener otra explicación mucho más terrenal. Un nuevo estudio sugiere que estas luces podrían deberse a algo llamado microrrelámpagos.
Sí, pequeñas chispas eléctricas invisibles a simple vista, que se forman cuando gases y líquidos interactúan en ciertos entornos.
El estudio lo hicieron químicos de la Universidad de Stanford. Querían entender cómo se podrían encender estos gases sin una fuente clara de fuego.
Para probarlo, hicieron un experimento: pusieron burbujas de aire y metano dentro de agua y las grabaron con una cámara de alta velocidad.
Lo que vieron fue sorprendente. Aparecieron pequeños destellos, como mini relámpagos, que duraban menos de un milisegundo.
Aunque las chispas aparecieron incluso con solo aire, se generaron muchas más cuando había metano en la mezcla.
Los investigadores explican que estas chispas se dan entre burbujas con diferentes cargas eléctricas. Eso basta para encender el gas metano.
O sea que, en condiciones normales, como las de un pantano, este fenómeno puede ocurrir por sí solo. Sin fuego, sin chispa, sin humanos.
Esto da una explicación científica a los famosos fuegos fatuos que la gente ha visto en la naturaleza desde hace siglos.
Y no solo eso. El mismo tipo de microrrelámpagos pudo haber sido clave para que surgiera la vida en la Tierra.
Los autores ya habían propuesto antes que estas chispas podrían haber iniciado las reacciones químicas necesarias para formar materia viva.
Lo interesante es que todo esto sucede sin necesidad de calor extremo ni rayos como los de una tormenta.
Basta con que haya gases como el metano, agua y un poco de carga eléctrica en el ambiente.
Eso lo hace posible en lugares como pantanos, donde estos elementos conviven de forma natural.
Las leyendas sobre luces misteriosas podrían haberse originado por gente viendo este fenómeno sin entenderlo.
El estudio ofrece una base científica sólida a algo que parecía pura fantasía.
Ya no hay que imaginar espíritus o almas perdidas para explicar lo que podría ser solo química y física en acción.
El estudio completo fue publicado en la revista científica PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences).
