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Las bacterias de tu propia boca podrían provocarte un ataque cardíaco, sugiere un nuevo estudio

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Un nuevo estudio descubrió algo sorprendente: bacterias de la boca podrían estar directamente relacionadas con los infartos. Sí, las mismas que normalmente viven entre dientes y encías.

El hallazgo se hizo al analizar placas arteriales de más de 200 pacientes con enfermedad coronaria. Los científicos encontraron un alto porcentaje con bacterias orales incrustadas en esas placas.

Durante años se sospechó que las bacterias podían tener un papel en los problemas cardíacos, pero faltaban pruebas directas. Ahora, el ADN de estas bacterias apareció dentro de las placas ateroscleróticas.

El equipo lo lideró la Universidad de Tampere, en Finlandia. Su interés se centró en la aterosclerosis, el principal motor de los infartos, que consiste en la acumulación de grasa y calcio en las arterias.

Ese bloqueo estrecha los vasos sanguíneos y reduce el flujo de oxígeno al corazón. Si la placa se rompe, puede provocar un paro cardíaco en cuestión de minutos.

Los investigadores estudiaron 121 pacientes que murieron repentinamente y 96 sometidos a cirugía para eliminar placas. De ambos grupos, tomaron muestras directamente de las arterias coronarias.

Con esas muestras aplicaron varias técnicas. Una fue la reacción en cadena de la polimerasa, que permite detectar microbios. Otra, la inmunohistoquímica, que usa anticuerpos para identificar toxinas.

También recurrieron a la transcriptómica, que mide la actividad genética. Todas coincidieron en lo mismo: dentro de las placas había colonias bacterianas organizadas en biofilms.

El grupo más común pertenecía a los estreptococos viridans, bacterias muy comunes en la boca. Aparecieron en 42% de los casos de muerte súbita y en casi 43% de los operados.

Los investigadores notaron que estas bacterias estaban directamente asociadas con aterosclerosis avanzada, muerte cardíaca e infartos vinculados a placas rotas. La conexión era demasiado fuerte para ignorarla.

Lo inquietante es dónde estaban los biofilms: en el centro mismo de las placas. Allí el sistema inmune no podía alcanzarlos, quedaban escondidos y protegidos.

Eso significa que, si el cuerpo sufre un estrés adicional —otra infección, mala alimentación o exceso de hormonas como la norepinefrina—, el biofilm puede inflamarse y romper la placa.

Esa ruptura es la chispa del infarto. Básicamente, bacterias que uno lleva en la boca podrían estar esperando el momento para desatar un problema mortal en el corazón.

El equipo cree que otras infecciones respiratorias también podrían actuar como desencadenantes, al igual que un estilo de vida poco saludable. Aún falta entender cómo llegan esas bacterias al corazón.

Lo que está claro es que la salud oral importa mucho más de lo que imaginamos. Cepillarse los dientes y cuidar las encías no solo protege la boca, también protege el corazón.

Los autores del trabajo escriben que la infección bacteriana crónica, en forma de biofilm, puede transformar una placa estable en una placa vulnerable y peligrosa.

El estudio completo fue publicado en la Journal of the American Heart Association, y abre nuevas posibilidades para diagnosticar y prevenir complicaciones fatales de la aterosclerosis.

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