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La Vía Láctea podría haber cambiado completamente de orientación en el pasado

Representación artística del disco de la Vía Láctea. (Melissa Weiss/Centro de Astrofísica | Harvard & Smithsonian)

La Vía Láctea parece tranquila y ordenada, pero nuevas simulaciones indican que su disco pudo inclinarse lentamente durante miles de millones de años enteros completos.

Según esta propuesta, antiguas colisiones con galaxias más pequeñas habrían empujado el disco hasta cambiar su orientación dentro del halo de materia oscura circundante gigantesco.

La idea encaja con otras evidencias que muestran una historia mucho más agitada para nuestra galaxia, formada hace unos 13.600 millones de años aproximadamente atrás.

El trabajo comenzó mientras un equipo estudiaba la velocidad de rotación del halo estelar, una región extensa con estrellas antiguas alrededor del disco galáctico principal exterior.

La mayor parte de la materia visible se concentra en el disco, donde están las estrellas, el gas, el polvo y los brazos espirales conocidos actualmente.

Pero la Vía Láctea también posee un halo estelar casi esférico y, más afuera, un enorme halo de materia oscura que rodea todo.

Durante la última década, la misión Gaia midió posiciones y movimientos de estrellas, y descubrió que el halo exterior gira más lentamente de lo esperado inicialmente.

Una posible explicación era que los cálculos anteriores habían exagerado la masa total de la galaxia, pero los investigadores exploraron una alternativa diferente también plausible.

Usaron las simulaciones cosmológicas Auriga para observar cómo evolucionaban galaxias parecidas a la Vía Láctea durante las primeras etapas del universo observable conocido temprano.

Los modelos mostraron que las galaxias formadas temprano y golpeadas por grandes fusiones solían terminar con halos estelares que rotaban mucho más despacio después todavía.

Nuestra galaxia conserva varias señales de antiguos choques, como corrientes de estrellas con composiciones químicas distintas y una deformación visible en su disco exterior actual.

Una de esas colisiones ocurrió hace unos 10.000 millones de años con Gaia Sausage, una galaxia menor que terminó absorbida por completo posteriormente allí.

Según las simulaciones, aquel encuentro pudo generar una fuerza gravitatoria capaz de reorientar lentamente el disco dentro del halo de materia oscura circundante durante eras enteras.

Los investigadores llaman inversión del disco a un cambio superior a 90 grados, aunque no significa necesariamente que la galaxia quedara completamente boca abajo literalmente.

El proceso habría sido gradual, como una inclinación constante que terminó dejando al disco prácticamente de lado respecto a su orientación inicial original anterior conocida.

Para observadores en la Tierra, el mayor cambio habría sido el cielo nocturno, porque las posiciones aparentes de muchas estrellas habrían variado bastante lentamente entonces.

Otro equipo llegó a una conclusión parecida al descubrir que el halo de materia oscura parece orientado casi perpendicularmente al disco de estrellas actual visible.

Ambos grupos consideran que una reorientación prolongada podría explicar esa geometría extraña y también la lenta rotación observada en el halo exterior galáctico actual medido.

Las simulaciones muestran que estos cambios de orientación pueden ser comunes, pero todavía no sabemos con seguridad si realmente ocurrieron en nuestra galaxia así alguna vez.

Los investigadores necesitan encontrar señales adicionales de aquella antigua inclinación antes de afirmar con confianza que la Vía Láctea realmente terminó girándose de lado.

Fuente. Science Alert.

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