El cometa interestelar 3I/ATLAS acaba de dar otra sorpresa. Astrónomos detectaron una cantidad extraordinaria de metanol, molécula orgánica común en cometas, pero rara en proporciones altas.
El estudio, publicado en The Astrophysical Journal Letters, permite investigar material formado alrededor de otra estrella. Atravesó el espacio desde fuera de nuestro Sistema Solar.
Cada visitante interestelar funciona como una muestra llegada por accidente desde un sistema desconocido. No podemos ir, pero analizamos sus gases al acercarse al Sol.
3I/ATLAS se acerca al Sol y su superficie helada comienza a calentarse. Entonces expulsa gas y polvo, formando una nube alrededor del núcleo, llamada coma.
Esa nube conserva pistas sobre los hielos y compuestos que guarda el cometa. Al estudiar su luz, los astrónomos identifican sustancias sin tocarlo ni recogerlas.
Para hacerlo, el equipo usó ALMA, una red de radiotelescopios instalada en Chile. Sus antenas detectan señales extremadamente débiles, invisibles para telescopios ópticos convencionales habituales.
Los científicos compararon dos moléculas: metanol y cianuro de hidrógeno. Ambas aparecen en cometas, aunque el metanol no debe confundirse con un alcohol para beber.
La comparación reveló una rareza. Por cada unidad de cianuro de hidrógeno, 3I/ATLAS tenía entre setenta y ciento veinte unidades de metanol, según la observación.
Esa proporción coloca al visitante entre los cometas más ricos en metanol estudiados hasta ahora. Solo algunos objetos inusuales del Sistema Solar muestran cantidades parecidas.
Los datos no señalan un único ingrediente extraño. Observaciones anteriores del telescopio James Webb ya habían mostrado una nube especialmente rica en dióxido de carbono.
Juntas, estas señales sugieren que sus hielos se formaron bajo condiciones distintas a las que moldearon a la mayoría de cometas nacidos cerca del Sol.
Puede que proceda de una zona fría de otro sistema planetario, o que sus materiales cambiaran durante su recorrido interestelar. Aún no hay respuesta definitiva.
ALMA también mostró que las moléculas no salen del cometa de la misma forma. El cianuro de hidrógeno parece escapar principalmente desde el núcleo helado.
El metanol, en cambio, parece venir del núcleo y de diminutos granos de hielo suspendidos dentro de la nube. Esos granos actúan como pequeños cometas.
Cuando la luz solar los calienta, el hielo cambia a gas y libera metanol. Por eso el material puede aparecer distribuido lejos del núcleo principal.
Los investigadores ya habían visto comportamientos similares en cometas locales. Pero nunca habían seguido con tanto detalle este proceso en un visitante de otra estrella.
3I/ATLAS es apenas el tercer objeto interestelar confirmado que atraviesa nuestro vecindario cósmico. Antes llegaron también 1I/‘Oumuamua, descubierto en 2017, y 2I/Borisov, hallado en 2019.
Cada uno fue diferente. ‘Oumuamua no mostró una coma clara, mientras Borisov sí parecía un cometa activo. Ahora 3I/ATLAS añade una química particularmente poco común.
Estos viajeros no se quedan mucho tiempo. Pasan una vez y después continúan hacia el espacio interestelar. Por eso los observatorios aprovechan oportunidades para estudiarlos.
Todavía no sabemos dónde nació 3I/ATLAS ni qué historia atravesó antes de llegar. Pero su exceso de metanol confirma que otros sistemas producen cometas distintos.
