La NASA acaba de lanzar al espacio uno de sus observatorios ambiciosos. El telescopio Roman despegó desde Florida a bordo de un Falcon Heavy.
El lanzamiento ocurrió el 30 de agosto desde el Centro Espacial Kennedy. SpaceX utilizó uno de sus cohetes más potentes para enviar el observatorio.
Durante el despegue, los 27 motores Merlin del Falcon Heavy generaron un enorme empuje. Poco después, los dos propulsores laterales se separaron del núcleo central.
Esos propulsores regresaron a Florida y aterrizaron para reutilizarse. Mientras tanto, la etapa central continuó impulsando al telescopio fuera de la atmósfera terrestre.
Unos 31 minutos después del lanzamiento, Roman se separó de la segunda etapa del cohete. Desde ese momento comenzó a viajar por el espacio solo.
Su destino es el punto de Lagrange L2, situado a 1,6 millones de kilómetros de la Tierra. Llegar hasta allí tomará unos tres meses.
Ese lugar mantiene al Sol, la Tierra y la Luna aproximadamente en la misma dirección, facilitando observaciones estables y protegiendo sus instrumentos de luz innecesaria.
Roman no pretende sustituir al Hubble ni al James Webb. Su especialidad será observar enormes zonas del cielo rápidamente, en lugar de concentrarse únicamente en regiones pequeñas.
Su principal instrumento puede obtener imágenes con un campo de visión cien veces mayor que el del Hubble, pero manteniendo una resolución comparable en observaciones.
Eso permitirá estudiar cantidades gigantescas de objetos al mismo tiempo. NASA espera que Roman pueda elaborar uno de los catálogos astronómicos más grandes jamás construidos.
Entre sus principales objetivos están la materia oscura y la energía oscura, dos componentes del universo que todavía conocemos principalmente por los efectos que producen.
Los astrónomos también usarán Roman para estudiar galaxias, estrellas y agujeros negros. Su enorme campo de visión permitirá encontrar patrones difíciles de detectar con observatorios anteriores.
Otro objetivo será buscar planetas fuera del sistema solar. NASA calcula que sus observaciones podrían revelar alrededor de cien mil exoplanetas durante la misión.
Roman también lleva un coronógrafo experimental. Este dispositivo bloquea gran parte de la luz de una estrella para intentar observar objetos mucho más débiles alrededor.
La tecnología podría ayudar a desarrollar futuras misiones capaces de estudiar planetas parecidos a la Tierra. En Roman funcionará principalmente como una demostración tecnológica avanzada.
El observatorio generará una cantidad enorme de información. Su instrumento de campo amplio podrá producir más de un terabyte de datos científicos cada día operativo.
Las imágenes serán tan grandes que algunas contendrán miles de millones de píxeles. Los grandes mapas finales podrían alcanzar dimensiones cercanas al billón de píxeles.
Antes de comenzar su trabajo científico, los equipos deberán encender instrumentos, comprobar sistemas, calibrarlos y completar pruebas mientras el telescopio se aproxima lentamente hasta L2.
La fase inicial durará unos tres meses. Si todo funciona como está previsto, las primeras imágenes públicas del observatorio deberían aparecer durante los primeros meses de 2027.
El lanzamiento culmina más de una década de desarrollo y una inversión superior a cuatro mil millones de dólares en este nuevo observatorio espacial de NASA.
