La inteligencia artificial ya no solo traduce idiomas, ahora también puede inventarlos

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La inteligencia artificial ya no solo traduce idiomas, ahora también puede inventarlos

Una IA puede crear idiomas. / University of Miami

La inteligencia artificial ya no se limita a traducir idiomas que existen. Ahora también puede inventar lenguas completamente nuevas, con su propio vocabulario, sonidos y reglas gramaticales. Esa es la idea detrás de ConlangCrafter, una herramienta presentada en un estudio publicado por la Asociación de Lingüística Computacional.

El proyecto utiliza modelos de lenguaje para construir un idioma paso a paso. En lugar de pedirle a la IA que improvise una lengua desde cero, el sistema divide el trabajo en varias etapas. Primero define los sonidos, luego establece cómo se forman las palabras, después crea las reglas de la gramática y finalmente desarrolla el vocabulario. Al revisar cada fase, corrige errores y mantiene un documento donde registra todas las normas del nuevo idioma para conservar la coherencia

ConlangCrafter

Hasta ahora, los investigadores han creado más de 60 lenguas distintas y publicaron el código para que cualquiera pueda diseñar las suyas. Además, es posible fijar condiciones muy particulares. Por ejemplo, la herramienta ya produjo un idioma sin consonantes y otro pensado para una especie alienígena de cefalópodos que se comunican mediante colores y gestos.

Según los autores, este método genera idiomas mucho más consistentes y variados que los creados con una simple instrucción dirigida a un modelo general como Gemini.

Aunque la propuesta parece sacada de una novela de ciencia ficción, sus aplicaciones van mucho más allá del entretenimiento. ConlangCrafter podría ayudar a escritores, desarrolladores de videojuegos y productores de cine o televisión a diseñar idiomas para mundos ficticios. 

También serviría para investigar cómo evolucionan las lenguas, estudiar la comunicación entre agentes de inteligencia artificial y desarrollar tecnologías para idiomas poco documentados, aquellos que cuentan con descripciones lingüísticas, pero disponen de muy pocos textos. 

La creación 

Uno de los mayores retos fue encontrar una forma objetiva de medir la calidad de los idiomas creados. El equipo desarrolló un sistema que analiza si las traducciones respetan las reglas establecidas y evalúa la diversidad lingüística de cada lengua, tomando en cuenta aspectos como los sonidos disponibles y las distintas formas de construir oraciones.

Pese a que ConlangCrafter apareció hace poco, ya despertó interés en el sector tecnológico y fue destacado por revistas especializadas como Science e IEEE Spectrum. Su creador, Morris Alper, desarrolló la herramienta durante una investigación en la Universidad Carnegie Mellon y ahora continuará su trabajo como profesor en la Universidad de Miami, donde espera combinar informática, lingüística y humanidades digitales para seguir explorando nuevas formas de comunicación.