La economía de EE.UU. creció 3% anual en el segundo trimestre. Pero eso no significa que la inteligencia artificial ya esté mostrando todo su potencial en las cifras oficiales.
El PIB no es el mejor lugar para buscar el impacto real de la IA. Los datos oficiales subestiman mucho los beneficios que ya estamos recibiendo de esta tecnología. En el primer trimestre de 2025, el PIB cayó 0.5% anualizado. En 2024, la productividad laboral creció 2.3%. Es un avance, pero no una revolución.
¿Está la IA sobrevalorada? Solo si te quedas mirando el PIB. Investigaciones muestran que los estadounidenses ya obtuvieron cerca de 97 mil millones de dólares en “excedente del consumidor” por IA generativa en 2024.
Retraso
El excedente del consumidor es la diferencia entre lo que pagarías como máximo por algo y lo que realmente cuesta. Es una medida más directa del bienestar que el PIB.
Ese excedente de 97 mil millones supera por mucho los 7 mil millones de ingresos que generaron OpenAI, Microsoft, Anthropic y Google con IA generativa en 2024. No aparece en el PIB porque la mayoría del beneficio lo reciben los usuarios, no las empresas.
Esto no es nuevo: pasó lo mismo con las computadoras personales en sus inicios. Robert Solow lo resumió en 1987: “Puedes ver la era de la computación en todos lados, excepto en las estadísticas de productividad”. Hoy ocurre algo similar con la IA generativa.
¿Por qué ese retraso? Implementar la IA requiere nuevo software, capacitación y cambios en la gestión. Muchas empresas pagan dos veces: por la tecnología y por enseñar a usarla. Las ganancias suelen llegar después, cuando se rediseñan procesos, cadenas de suministro o sistemas legales. Esto genera la llamada curva en J: costos ahora, beneficios más adelante.
PIB-B
El problema también es conceptual. El PIB mide lo que se compra y vende, pero ignora la mayoría de bienes gratuitos, aunque mejoren la vida de la gente. Si usas un chatbot o generador de imágenes gratis, no hay transacción de mercado. El ahorro de tiempo y esfuerzo simplemente no se registra en el PIB.
Para medirlo mejor, investigadores propusieron el PIB-B (B de beneficios). No se pregunta cuánto pagas, sino cuánto tendrían que pagarte para renunciar al bien o servicio. En 2024, una encuesta reveló que 40% de los adultos en EE.UU. usaban IA generativa regularmente. Renunciar un mes valía en promedio 98 dólares por persona.
Multiplicado por 82 millones de usuarios y 12 meses, aparece el excedente de 97 mil millones. Esto encaja con estimaciones históricas: la mayoría de beneficios de innovaciones va a consumidores.
Expertos prevén que la IA impulse la productividad entre 0.5% y 1.5% anual. Incluso con menos, sería injusto llamarla decepción: mejora la vida más rápido que las hojas de cálculo. Los hogares de menores ingresos son los que más ganan, proporcionalmente, con herramientas gratuitas. El bienestar crece aunque el PIB no lo muestre todavía.
