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La crisis de relaciones es aún mayor para la Generación Z de lo que pensábamos

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La llamada “recesión de las relaciones” parece más grande de lo que se pensaba, especialmente entre adultos jóvenes de la generación Z.

Un análisis presentado en la conferencia Love, Actually and in Theory, en Edimburgo, comparó a jóvenes millennials con jóvenes de generación Z.

La idea era mirar cuántos estaban en una relación estable a la misma edad, incluyendo también parejas que no vivían juntas.

Ese detalle importa mucho, porque estudios anteriores podían dejar fuera a quienes tenían pareja, pero vivían en casas separadas.

Los investigadores revisaron datos de una encuesta nacional del Reino Unido, tomada en dos momentos distintos, con más de una década de diferencia.

En la primera ronda, entre 2010 y 2012, los millennials tenían entre 16 y 29 años, justo la edad que interesaba comparar.

En la segunda ronda, entre 2022 y 2024, la generación Z estaba en ese mismo rango de edad.

La comparación mostró una caída clara. El 57 por ciento de los millennials decía estar en una relación estable, contra 49 por ciento de generación Z.

No parece una diferencia gigantesca al leerla rápido, pero para los investigadores sí marca un cambio social bastante llamativo.

La caída se explica sobre todo porque menos jóvenes de generación Z viven con sus parejas a esa edad.

Eso no significa necesariamente que no quieran amar, tener pareja o formar vínculos. Puede haber muchas razones detrás de este cambio.

Una de ellas es el contexto económico. Comprar o alquilar una vivienda se ha vuelto mucho más difícil para muchos jóvenes.

Si una persona vive más tiempo con sus padres, puede tener menos espacio, privacidad o estabilidad para construir una relación de pareja.

También pesa el hecho de que generación Z creció con redes sociales y teléfonos inteligentes desde muy temprano.

Eso pudo cambiar la forma en que se conocen, conversan, coquetean, se comparan y manejan sus expectativas sobre los demás.

La pandemia también aparece como posible factor. Para muchos jóvenes, llegó justo en una etapa importante de desarrollo social.

Durante meses, el contacto presencial se redujo muchísimo, y eso pudo afectar amistades, habilidades sociales y oportunidades para iniciar relaciones.

Pero tampoco conviene convertir la soltería en un problema automático. Algunos especialistas advierten que no hay que patologizar esta decisión.

Quizá parte de generación Z simplemente está siendo más selectiva antes de comprometerse con alguien a largo plazo.

También pudieron crecer viendo divorcios, relaciones difíciles o desigualdades domésticas, y ahora prefieren pensarlo mejor antes de mudarse con una pareja.

La pregunta más complicada es si esta tendencia afecta el bienestar mental, o si refleja problemas previos de soledad y ansiedad.

Los investigadores encontraron señales de peor bienestar entre quienes no estaban en relaciones estables, pero todavía no saben qué causa qué.

Puede ser que algunos se sientan solos porque no tienen pareja, o que les cueste tener pareja porque ya se sienten solos.

Lo importante es no simplificarlo como “los jóvenes ya no quieren relaciones”. Más bien, están entrando al amor en un mundo más caro, más digital y más incierto.

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