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Investigación hace que los robots sean más seguros cerca de los humanos

Investigadores manipulando un robot. / Casey Cass/University of Colorado Boulder

Imagina estar en una fábrica de autos. Un robot ensambla puertas con rapidez, mientras un trabajador humano revisa la calidad. Ambos forman un equipo poderoso, pero no siempre es perfecto.

Los robots son veloces y resistentes para tareas repetitivas. Los humanos destacan en labores complejas que requieren flexibilidad o destreza. Esa combinación puede ser efectiva, aunque también trae riesgos.

Las personas a veces cometen errores o actúan de forma impredecible. Eso genera situaciones inesperadas que los robots no siempre saben manejar. Y cuando ocurre, las consecuencias pueden ser graves.

Robots más seguros 

Investigaciones recientes buscan cambiar esa dinámica. El profesor Morteza Lahijanian, de la Universidad de Colorado Boulder, desarrolla métodos para que los robots tomen decisiones más seguras cuando trabajan cerca de humanos.

En un estudio presentado en 2025, Lahijanian y sus alumnos diseñaron algoritmos que permiten a los robots enfrentar situaciones inciertas y reducir riesgos sin perder eficiencia en sus tareas.

El reto es pasar de entornos totalmente controlados a escenarios reales, donde hay personas y factores impredecibles. Los robots deben decidir cuánto riesgo aceptar y cómo actuar sin causar daños.

Al igual que los humanos, los robots usan modelos mentales para decidir. Predicen acciones de las personas y responden, priorizando cumplir su tarea pero considerando también la seguridad.

Para lograrlo, los investigadores recurrieron a la teoría de juegos, una herramienta matemática usada en economía para analizar cómo distintos jugadores toman decisiones que afectan un resultado común.

En este contexto, el robot es un jugador que busca completar su tarea. Pero “ganar” no siempre significa terminar a cualquier costo, sino hacerlo sin poner en peligro a nadie.

Juicio y precisión 

Por eso introdujeron el concepto de “estrategia admisible”. Esta consiste en que el robot cumpla lo posible de su labor, pero minimizando riesgos y evitando causar daño a humanos. Un ejemplo: en la fábrica de autos, si la persona se equivoca, el robot puede corregir sin exponerlo. Si no resulta, trasladará su trabajo a un área más segura.

Así, como un ajedrecista que piensa varias jugadas adelante, el robot anticipa movimientos humanos. No pretende predecirse con exactitud, sino actuar con precaución y mantener la seguridad como prioridad.

El objetivo es que el robot se adapte al humano, no al revés. No importa si el trabajador es experto o principiante: el robot necesita estrategias para ambos casos.

Si los robots logran colaborar de manera segura, potenciarán la vida humana. Podrán cubrir trabajos con escasez de personal, como el cuidado de mayores, o tareas físicamente agotadoras. 

Según Lahijanian, lo valioso está en la combinación. Los humanos aportan juicio y flexibilidad, los robots fuerza y precisión. Juntos pueden lograr más, de forma segura y eficiente.

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