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Esta criatura extraordinaria tiene 229 pares de cromosomas, todo un récord en el reino animal

Cromosomas (en verde) en células de ratón durante la meiosis. (Colección Wellcome/NIMR, Instituto Francis Crick/CC BY 4.0)

Un extraño animal esconde un récord impresionante. La mariposa Atlas blue (Polyommatus atlantica) tiene la mayor cantidad de pares de cromosomas conocida en todo el reino animal.

Esta especie vive en las montañas del norte de África y puede llegar a tener hasta 229 pares de cromosomas en cada célula. Sí, 229.

Para comparar, la mayoría de las mariposas rondan entre 31 y 32 pares. Nosotros, los humanos, tenemos apenas 23. Es decir, ni cerca de este insecto diminuto.

Algunos vegetales sí lo superan, como el helecho lengua de víbora (Ophioglossum reticulatum) con 720 cromosomas. Pero en su caso es distinto: pueden tener hasta diez copias completas de ADN.

La Atlas blue, en cambio, solo maneja dos copias, como nosotros. Lo sorprendente es que su material genético está repartido en un número altísimo de fragmentos.

Charlotte Wright, bióloga evolutiva del Wellcome Sanger Institute en Reino Unido, fue la primera autora del estudio. Ella explica que estudiar a esta mariposa era inevitable.

Cuando el equipo empezó a investigar la evolución en mariposas, sabían que debían secuenciar a la Atlas blue. Su rareza genética la convierte en un caso extremo.

Lo curioso es que, pese a tantos cromosomas, estos son muy pequeños. Incluso dentro del mundo de las mariposas, donde ya suelen ser más chicos que en otros animales.

El análisis sugiere que todo ocurrió en un lapso relativamente corto: unos tres millones de años. En ese tiempo, los cromosomas originales se fragmentaron una y otra vez.

Los científicos calculan que el ancestro de esta especie tenía unos 24 cromosomas. Después de cientos de rupturas, la cifra escaló hasta los 229 actuales.

Esos quiebres ocurrieron en zonas del ADN menos compactas, más fáciles de separar. Un proceso riesgoso, porque normalmente dividir cromosomas tiende a ser perjudicial.

Pero esta mariposa lo logró sin extinguirse. Al contrario, sobrevivió millones de años con un genoma altamente fragmentado. Eso intriga a la ciencia.

Lo llamativo es que sus cromosomas sexuales sí resistieron esa fragmentación. Esto indica que existen límites evolutivos que no conviene cruzar.

Roger Vila, del Instituto de Biología Evolutiva en España, participó en la recolección de ejemplares. Él señala que este fenómeno ya se había visto en mariposas, pero nunca a tal escala.

Eso sugiere que hay razones importantes para que ocurra. El hallazgo abre la puerta a explorar qué ventajas podría tener esta compleja organización genética.

Mark Blaxter, también del Wellcome Sanger, añade un punto clave: la reorganización de cromosomas también aparece en células humanas con cáncer.

Entender cómo la Atlas blue sobrevive a este desorden podría inspirar nuevas formas de frenar la proliferación descontrolada de células cancerosas.

Lo que parecía solo un insecto discreto resulta ser un laboratorio natural. Su genoma extremo puede ayudar a responder preguntas sobre evolución y salud.

El estudio completo fue publicado en la revista Current Biology.

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