El debate sobre si Homo sapiens fue la primera especie en enterrar a sus muertos sigue vivo. Y parece que no terminará pronto.
El paleoantropólogo Lee Berger y su equipo defienden otra idea: que Homo naledi, una especie de cerebro pequeño, practicaba entierros mucho antes que nosotros.
Su hipótesis lleva casi una década en discusión. Ahora, con un nuevo estudio revisado por pares, vuelven a la carga, respondiendo a críticas y revisando pruebas en detalle.
El trabajo analiza restos encontrados en el famoso “cradle of humankind”, en Sudáfrica, un sistema de cuevas cerca de Johannesburgo con fósiles de numerosos individuos de Homo naledi.
Estos homínidos vivieron hace más de 240 000 años. Eso es mucho antes de que neandertales y humanos modernos empezaran a enterrar a sus muertos, hace unos 120 000 años.
La propuesta es monumental: si es cierta, cambiaría la historia de las prácticas culturales. Por eso muchos científicos exigen pruebas absolutamente sólidas.
En 2015, Berger anunció el hallazgo de restos de al menos quince individuos de Homo naledi en una cueva profunda. Allí también encontraron grabados y fragmentos de carbón.
Aquello hizo pensar que se trataba de entierros intencionales. Sin embargo, las pruebas eran circunstanciales y desataron un intenso debate sobre qué define realmente una práctica funeraria.
En 2023, el equipo publicó nuevos resultados como preprints. Pero muchos expertos siguieron escépticos. Dudaban de las fechas del carbón, de la claridad de las fosas y hasta de los grabados.
En 2024, una revisión minuciosa de esos trabajos concluyó que la evidencia todavía era insuficiente. Para los críticos, no alcanzaba para probar entierros culturales en Homo naledi.
Berger y sus colegas no se dieron por vencidos. En su publicación más reciente explican que los cuerpos fueron cubiertos de sedimentos poco después de ser depositados en la cueva.
Así descartan teorías alternativas, como que los cuerpos hubieran caído por accidente y quedado enterrados lentamente con el tiempo. Para ellos, el patrón no encaja con procesos naturales.
Los autores afirman: ni la gravedad, ni el movimiento de laderas, ni la sedimentación gradual pueden explicar la posición de los restos. La explicación más simple es el entierro deliberado.
Por primera vez plantean abiertamente que Homo naledi participó directamente en el proceso de enterrar a sus muertos. Eso marcaría un giro radical en nuestra visión de esta especie.
El antropólogo John Hawks, coautor del estudio, explicó por qué decidieron publicar sus resultados de forma abierta antes de la revisión formal. Lo ven como un ejercicio de transparencia científica.
Hawks escribió que en paleoantropología no se puede avanzar sin enfrentar críticas duras. Publicar con transparencia, dice, ayuda a que los datos y las interpretaciones sean más confiables.
El nuevo artículo fue publicado en eLife, donde todas las revisiones son públicas. Y aunque el debate continuará, el equipo de Berger insiste: Homo naledi pudo haber enterrado a sus muertos.
