Un pequeño implante cerebral del tamaño de un arándano podría abrir una nueva opción para tratar la depresión severa. La empresa estadounidense Motif Neurotech anunció que recibió la autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) para iniciar un estudio en humanos con esta tecnología.
La compañía, fundada en 2022 en Houston, forma parte de una nueva generación de empresas que buscan interactuar directamente con el cerebro. Mientras firmas como Neuralink desarrollan dispositivos para ayudar a personas con parálisis a comunicarse o usar computadoras, Motif apunta a un problema diferente. Quiere ayudar a pacientes cuya depresión no mejora con medicamentos.
El dispositivo se coloca en el cráneo, sobre la membrana protectora que recubre el cerebro. Su objetivo es estimular una región conocida como red ejecutiva central, relacionada con funciones como la planificación, la toma de decisiones y la concentración. Los investigadores creen que esta red suele estar menos activa en personas con depresión mayor.
Impulsos eléctricos
La idea es enviar impulsos eléctricos que reactiven esa actividad. Según la empresa, la estimulación repetida podría fortalecer las conexiones neuronales y ayudar a que los pacientes recuperen actividades cotidianas que la depresión suele dificultar, como levantarse de la cama, socializar o hacer ejercicio.
La estimulación cerebral no es una técnica nueva. Los médicos la utilizan desde hace décadas en distintas formas. La terapia electroconvulsiva, por ejemplo, sigue empleándose en algunos casos resistentes a los tratamientos convencionales. También existe la estimulación magnética transcraneal, aprobada desde 2008, aunque suele requerir varias sesiones por semana durante más de un mes.
Lo que distingue a Motif es que su implante puede colocarse en un procedimiento ambulatorio de apenas 20 minutos y no requiere cirugía cerebral. Además, funciona con una tecnología inalámbrica desarrollada en la Universidad Rice. Los pacientes reciben la energía mediante una gorra especial que también controla la dosis de estimulación.
El tratamiento
Durante las primeras etapas del tratamiento, la persona usaría esta gorra entre 10 y 20 minutos varias veces al día. La empresa espera observar mejoras en los primeros diez días e incluso casos de remisión temprana. Después, la frecuencia de uso disminuiría para mantener los efectos.
El ensayo clínico incluirá alrededor de diez participantes y durará un año. El objetivo principal será comprobar la seguridad del implante, aunque los investigadores también medirán cambios en los síntomas de depresión, ansiedad, calidad de vida y funciones cognitivas.
A largo plazo, Motif quiere que futuras versiones del dispositivo también registren la actividad cerebral. Eso permitiría ajustar los tratamientos de forma más personalizada y ofrecer a los médicos una medida objetiva del estado de salud mental de cada paciente.
