El rover Curiosity encontró una roca curiosa en el cráter Gale, en Marte.
Aunque mide solo unos centímetros, llama la atención porque parece coral marino o un fulgurita, esas rocas creadas por rayos en la Tierra.
Pero Marte ya no tiene océanos ni rayos que formen fulguritas. Lo interesante es cómo la naturaleza repite patrones similares en contextos totalmente distintos, incluso en otros planetas.
En este caso, la formación se originó cuando el agua se filtró por grietas en la roca, dejando minerales que, al secarse, conservaron la forma de esas fracturas.
Hoy Marte ya no tiene agua en la superficie, pero sí muchísimo polvo y viento. Sus tormentas pueden cubrir el planeta entero durante meses.
Ese viento, con fuerza erosiva brutal, desgasta la superficie. Como las rocas tienen diferentes minerales, algunos resisten más y quedan expuestos de formas muy peculiares.
En esta roca, el viento eliminó el material alrededor y dejó solo el relleno mineral, mostrando una especie de molde inverso de la grieta original.
Curiosity ya ha visto otras rarezas: rocas que parecen flores, espinas delgadas, burbujas como huevecillos de rana, una especie de cara encogida y hasta una forma parecida a un hueso.
Al ver estas formaciones, dan ganas de irse a Marte con una caja y empezar a coleccionar piedras.
