El oxígeno está disminuyendo en océanos, costas, ríos, lagos y arroyos, y esta pérdida amenaza directamente a los seres vivos que dependen de él.
Una revisión publicada en la revista Limnology and Oceanography advierte que esta desoxigenación podría llevar al planeta hacia condiciones peligrosas y difíciles de revertir.
La desoxigenación acuática ocurre cuando disminuye el oxígeno disuelto en ambientes marinos y de agua dulce, afectando tanto a los ecosistemas como a procesos químicos fundamentales.
Los investigadores analizaron cómo este problema se relaciona con los nueve límites planetarios, un sistema que evalúa la estabilidad ambiental necesaria para sostener nuestras sociedades.
Este marco incluye el cambio climático, la acidificación oceánica, la pérdida de biodiversidad, la contaminación química, el uso del suelo y las alteraciones del agua dulce.
También considera los aerosoles atmosféricos, el deterioro de la capa de ozono y los cambios en ciclos naturales como los del nitrógeno y el fósforo.
Los autores sostienen que la pérdida de oxígeno merece convertirse en un límite adicional, porque afecta directamente la capacidad del planeta para mantenerse estable.
El calentamiento provocado por los humanos reduce la cantidad de oxígeno que puede retener el agua y modifica la circulación que lo transporta hacia las profundidades.
Al mismo tiempo, el exceso de nutrientes procedente de fertilizantes y aguas residuales dispara el crecimiento de algas, cuya descomposición consume grandes cantidades de oxígeno.
Cuando el oxígeno disminuye, los ecosistemas dejan de funcionar normalmente y se alteran procesos biológicos y químicos que también ayudan a regular el clima terrestre.
Las consecuencias afectan desde microorganismos hasta peces y tiburones, pero también perjudican indirectamente a mamíferos marinos al transformar sus hábitats, presas y cadenas alimentarias.
Erica Ferrer, autora principal de la revisión, explica que la desoxigenación no actúa de manera aislada, sino conectada con otras presiones ambientales globales.
Ferrer y la oceanógrafa Lisa Levin desarrollaron esta propuesta después de participar en la conferencia climática COP25, celebrada en Madrid durante 2019.
Las investigadoras esperan que científicos y autoridades traten la pérdida de oxígeno junto con el cambio climático, la contaminación y las demás amenazas planetarias.
Incluirla dentro de los límites planetarios permitiría comprender mejor sus efectos y diseñar medidas para proteger la biodiversidad, los ecosistemas acuáticos y la estabilidad climática.
