A unos 880 años luz de la Tierra, un exoplaneta extremadamente caliente está perdiendo su atmósfera poco a poco, formando dos colas gigantes de helio que se extienden por el espacio.
Los astrónomos ya habían visto planetas con atmósferas que se escapan, pero casi siempre durante breves tránsitos frente a su estrella, nunca de forma continua.
Esta vez fue distinto, porque los investigadores lograron seguir el escape atmosférico durante toda la órbita del planeta, algo que nunca se había conseguido antes.
El protagonista es WASP-121b, también llamado Tylos, un exoplaneta famoso por su clima extremo y por fenómenos realmente extraños en su atmósfera.
Tylos pertenece a la categoría de los Júpiter ultracalientes, planetas gigantes parecidos a Júpiter, pero ubicados peligrosamente cerca de sus estrellas.
Está tan cerca que tarda solo unas treinta horas en completar una órbita, así que su año dura más o menos lo mismo que un día terrestre.
Esa cercanía provoca una radiación brutal que calienta su atmósfera a miles de grados, creando condiciones donde los gases ligeros escapan con facilidad.
El hidrógeno y el helio, al ser tan livianos, son los primeros en escapar al espacio cuando la atmósfera se vuelve inestable.
Aunque a veces estas fugas son lentas, incluso una pérdida gradual puede cambiar por completo el tamaño y la evolución de un planeta.
Hasta ahora, casi todo lo que sabíamos sobre este proceso venía de observaciones cortas, limitadas a unas pocas horas de tránsito.
En este estudio, los científicos observaron Tylos durante casi treinta y siete horas seguidas usando instrumentos infrarrojos del telescopio espacial James Webb.
Eso permitió seguir al planeta durante más de una órbita completa y ver qué pasaba con su atmósfera en tiempo real.
Al analizar la absorción de helio en longitudes de onda infrarrojas, detectaron una nube enorme que rodea al planeta.
Esa nube no es pequeña: ocupa casi el sesenta por ciento de toda la órbita de Tylos alrededor de su estrella.
Los datos revelan un flujo de gas persistente, masivo y continuo, el más largo jamás observado en un exoplaneta.
Lo más sorprendente es que el helio no forma una sola cola, sino dos estructuras distintas que se extienden en direcciones opuestas.
Una cola queda detrás del planeta, mientras la otra se curva hacia adelante, y juntas cubren un área más de cien veces su diámetro.
Este doble rastro desconcierta a los astrónomos, porque los modelos actuales solo explican colas simples, no estructuras dobles tan enormes.
Los investigadores creen que el viento estelar, la radiación intensa y la gravedad de la estrella interactúan para moldear estas colas.
Entender este proceso podría revelar si la pérdida atmosférica transforma gigantes gaseosos en planetas más pequeños o incluso en núcleos rocosos desnudos.
El estudio, publicado en la revista científica Nature Communications, marca un punto de inflexión en cómo entendemos la evolución atmosférica de los exoplanetas.
