El hielo en el espacio no es tan caótico como pensábamos. Un nuevo estudio sugiere que, incluso en el frío extremo, puede formar pequeños cristales. Eso no se esperaba.
El trabajo fue realizado por investigadores del University College London y la Universidad de Cambridge, y fue publicado en la revista Physical Review B.
Hasta ahora se creía que el hielo espacial era totalmente amorfo: un montón de moléculas congeladas al azar, sin estructura. Pero parece que no es tan desordenado.
El equipo, liderado por el físico Michael Benedict Davies, combinó simulaciones por computadora con experimentos de laboratorio para analizar cómo se congela el agua en condiciones similares a las del espacio.
Simularon cómo se congela el agua a unos -120 °C y a distintas velocidades. Dependiendo de cómo se enfría, el hielo puede ser más o menos cristalino.
Lo sorprendente fue que encontraron que alrededor del 20 % del hielo era cristalino, con estructuras ordenadas, mientras que el 80 % seguía siendo amorfo.
Esto es importante porque, en teoría, las temperaturas del espacio no permitirían que las moléculas de agua se organicen así. Pero parece que sí pueden.
También hicieron pruebas físicas. En una, congelaron vapor de agua directamente sobre una superficie fría, como pasaría en el espacio.
En otra, trituraron hielo a temperaturas bajísimas para crear una versión densa de hielo amorfo. Luego calentaron ambas muestras.
Al calentarlas, notaron cambios que solo se explican si ya había cristales presentes desde antes. Eso sugiere que el hielo amorfo no es totalmente desordenado.
Además, el hielo tiene “memoria”: puede conservar parte del orden de sus átomos de hidrógeno incluso al cambiar de estado.
Esto significa que el hielo espacial podría conservar pequeñas zonas con estructura, lo que cambia cómo entendemos el agua fuera de la Tierra.
Según Davies, esto es clave porque el hielo participa en muchos procesos del cosmos, como la formación de planetas o el movimiento de materia en galaxias.
Lo que pase con el agua en el espacio influye en cómo se forman los mundos. Y saber su estructura nos da pistas para entender esos procesos.
Christoph Salzmann, químico físico y coautor del estudio, dice que el hielo en la Tierra es una rareza cósmica, porque aquí las temperaturas permiten ver su orden.
Ese orden lo vemos en los copos de nieve. Pero fuera de la Tierra, el hielo se consideraba totalmente desordenado. Ya no es tan seguro.
Además, esto podría cambiar cómo entendemos otros materiales amorfos, como los vidrios que usamos en tecnología.
Por ejemplo, las fibras ópticas funcionan mejor si son 100 % amorfas. Si contienen pequeños cristales, podrían fallar o perder eficiencia.
Así que este hallazgo no solo afecta la astrofísica, sino también áreas como telecomunicaciones, computación y materiales avanzados.
En definitiva, el hielo espacial guarda más secretos de lo que creíamos. Y ahora tenemos una mejor idea de cómo se comporta en lo más profundo del universo.
