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El arte rupestre más antiguo del mundo ha sido descubierto en una cueva de Indonesia

Las puntas de los dedos eran puntiagudas, un estilo exclusivo de Sulawesi, y que podría estar relacionado con los animales. (Ahdi Agus Oktaviana)

En una cueva de piedra caliza en la isla de Muna, frente a Sulawesi, en Indonesia, arqueólogos encontraron algo que cambia lo que creíamos sobre el arte humano más antiguo.

En la oscuridad del sitio aparecieron plantillas de manos humanas, hechas con pigmento, que ahora se consideran el arte rupestre más antiguo datado con fiabilidad hasta hoy.

Estas imágenes tienen una edad mínima de 67 800 años, lo que las coloca muy atrás en el tiempo, antes que cualquier otro ejemplo confirmado de arte figurativo humano.

El hallazgo fue presentado en un estudio publicado en la revista Nature, liderado por investigadores de la Universidad Griffith, entre ellos el arqueólogo Maxime Aubert.

Lo interesante no es solo la edad, sino el lugar. Durante décadas, Indonesia no fue vista como un centro clave del arte prehistórico temprano.

Sin embargo, en los últimos años, Sulawesi y la parte indonesia de Borneo han empezado a revelar una historia mucho más profunda y continua de creatividad humana.

Muchas de estas pinturas ya se conocían, pero durante mucho tiempo no existían métodos confiables para saber cuántos miles de años tenían realmente.

Eso cambió con nuevas técnicas de datación basadas en capas minerales que se forman lentamente sobre las pinturas, como una especie de barniz natural.

El método mide la desintegración del uranio en torio dentro de esa capa de calcita, un proceso cuyo ritmo se conoce con enorme precisión.

Así, no se fecha directamente la pintura, sino la costra mineral que se formó encima, lo que permite establecer una edad mínima para el arte.

En el caso de la cueva Liang Metanduno, esa capa indicó que las manos pintadas tienen al menos 67 800 años de antigüedad.

Esto sugiere que el arte debajo podría ser incluso más antiguo, y que gran parte del arte rupestre regional fue subestimado durante décadas.

Cada vez que se aplican estas técnicas en nuevos sitios, las fechas resultan ser mucho más antiguas de lo que se esperaba inicialmente.

Eso apunta a un problema claro: no es que el arte surgiera de repente en un solo lugar, sino que no estábamos mirando bien.

Para los investigadores, Indonesia no fue una región marginal, sino un auténtico núcleo cultural donde grupos humanos vivieron y compartieron ideas durante milenios.

Este detalle es crucial porque Sulawesi se ubica en una de las rutas migratorias hacia Sahul, la antigua masa continental que unía Australia y Nueva Guinea.

Encontrar arte complejo en este corredor ayuda a llenar el vacío entre los primeros humanos de Asia continental y los más antiguos de Australia.

También refuerza la idea de que los humanos llegaron a Sahul hace al menos 65.000 años, ya con capacidades simbólicas desarrolladas.

Según los autores, el arte pudo volverse más importante cuando las poblaciones crecieron y los grupos empezaron a interactuar con mayor frecuencia.

Como en las ciudades modernas, donde surgen señales para organizar la vida colectiva, las imágenes pudieron ayudar a comunicar identidad y pertenencia.

Estas manos no parecen experimentos aislados, sino parte de una tradición cultural estable, transmitida y sostenida durante decenas de miles de años.

El descubrimiento no cierra la historia, sino que abre muchas preguntas sobre cuánto arte antiguo sigue oculto en cuevas de la región.

Para los arqueólogos, es una invitación clara a seguir buscando, porque lo que ya apareció sugiere que lo más sorprendente aún podría estar esperando.

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