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Detectan por primera vez el ‘aullido’ de un rayo en Marte

IA

En un estudio publicado en Science Advances, científicos confirmaron algo increíble: detectaron por primera vez el “aullido” de una descarga eléctrica en Marte, muy parecido al que produce un rayo en la Tierra.

Todo empezó el 21 de junio de 2015, cuando la nave MAVEN de la NASA orbitaba el planeta rojo y registró una señal electromagnética extraña que nadie esperaba encontrar.

Años después, los investigadores demostraron que esa señal coincidía con un “whistler”, una onda de radio que se forma cuando la energía de un rayo atraviesa la ionosfera.

En la Tierra, los rayos aparecen cuando la atmósfera se vuelve turbulenta y las partículas chocan entre sí. Ese roce genera carga eléctrica hasta que la energía se libera de golpe.

Aunque solemos asociar los rayos con nubes cargadas de agua, en realidad no hace falta humedad. Aquí también vemos descargas eléctricas en erupciones volcánicas llenas de ceniza.

Marte casi no tiene agua en la atmósfera, pero sí tormentas de polvo intensas. De hecho, ya habían detectado señales de descargas eléctricas causadas por partículas de arena chocando entre sí.

Cuando cae un rayo, libera radiación electromagnética en muchas frecuencias. Las ondas de radio más bajas pueden viajar por la ionosfera siguiendo líneas del campo magnético como si fueran rieles invisibles.

Como las frecuencias altas avanzan más rápido que las bajas, la señal se estira en el tiempo. Al convertirla en sonido, se escucha un tono que baja, parecido al canto lejano de una ballena.

Marte no tiene un campo magnético global como la Tierra, lo que parecía impedir este fenómeno. Sin embargo, conserva zonas con magnetismo en su corteza, restos fósiles de un antiguo campo.

Los científicos llevaban décadas pensando que esos parches magnéticos podían permitir la propagación de estos sonidos eléctricos, pero hasta ahora no tenían pruebas claras.

El equipo, liderado por František Němec, revisó más de 108 mil registros de ondas de plasma tomados por MAVEN desde 2014, buscando la firma característica de un whistler.

Finalmente encontraron uno. Lo registraron sobre un campo magnético de la corteza, a 349 kilómetros de altura, en el lado nocturno del planeta, donde la ionosfera es menos densa.

El evento duró apenas 0,4 segundos y fue unas diez veces más fuerte que el ruido de fondo. Su forma coincidía casi exactamente con lo que predicen los modelos teóricos.

Cuando calcularon la energía original de la descarga, concluyeron que no era débil. En realidad habría sido comparable a un rayo potente en la Tierra.

Entonces, ¿por qué no detectaron más? Porque las condiciones deben alinearse de manera casi perfecta: campo magnético casi vertical, lado nocturno y densidad adecuada en la ionosfera.

Menos del uno por ciento de las mediciones se realizaron en regiones con la geometría magnética correcta. Además, la nave debía pasar justo en el momento exacto.

Todo esto sugiere que los rayos en Marte podrían ser más comunes de lo que creemos, aunque captarlos resulte extremadamente difícil.

Y esto no es solo un dato curioso. Experimentos en laboratorio muestran que descargas eléctricas pueden ayudar a formar moléculas orgánicas clave para la vida.

Si algo parecido ocurre en Marte, los astrobiólogos tienen un nuevo elemento para pensar si el planeta rojo alguna vez tuvo condiciones favorables para que surgiera vida.

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