Un grupo de astrónomos descubrió algo extraño en una galaxia lejanísima: una masa invisible y súper densa que no emite luz, pero dejó una huella clara gracias a su gravedad.
Esa galaxia está tan lejos que su luz tardó 7.300 millones de años en llegar a nosotros. Lo que encontraron es diminuto para esa distancia: pesa un millón de veces lo que el Sol.
Aunque parezca mucho, es el objeto más pequeño detectado por su efecto gravitacional a una distancia tan enorme. Es cien veces más pequeño que cualquier otro encontrado así.
El hallazgo lo hizo un equipo liderado por el astrofísico Devon Powell, del Instituto Max Planck de Astrofísica en Alemania. Y sí, lo detectaron sin ver ni una chispa de luz.
Según Powell, este resultado muestra que es posible observar objetos con masas tan pequeñas incluso fuera de nuestro vecindario cósmico. Todo gracias a la gravedad.
Ese “algo” que encontraron no emite luz en ninguna frecuencia: ni óptica, ni infrarroja, ni de radio. Lo más probable es que sea materia oscura o una galaxia enana muy tenue.
La materia oscura no brilla ni refleja luz. Solo interactúa con el resto del universo por medio de la gravedad, así que encontrarla es complicado.
Pero la gravedad nos da una ventaja. Toda masa curva el espacio a su alrededor, como una bola pesada hundiendo una sábana estirada. La luz que pasa por ahí se desvía.
Este fenómeno se llama lente gravitacional. Y sirve para observar partes del universo lejanas y escondidas, como si fuera una lupa cósmica natural.
Los astrónomos aprovecharon este efecto para analizar un sistema llamado JVAS B1938+666. Ahí, una galaxia más cercana distorsiona la luz de otra que está aún más lejos.
La luz de esa galaxia de fondo se estiró y se multiplicó por cuatro al pasar por la galaxia más cercana, creando un arco brillante, como un anillo borroso de luz.
Pero en ese arco, los científicos notaron una especie de “pellizco” o deformación extra que no podía explicarse solo por la galaxia que actúa como lente.
Usaron una red enorme de telescopios, como el Green Bank Telescope y el Very Long Baseline Array, para estudiar la forma exacta de esa distorsión.
El análisis mostró que había un segundo objeto invisible metido ahí, con una certeza estadística altísima: 26 sigma, algo casi imposible de que sea error.
“Desde la primera imagen de alta resolución vimos un estrechamiento en el arco, y supimos que era importante”, dijo John McKean, astrónomo de la Universidad de Groningen.
El hallazgo coincide con lo que predice la teoría de materia oscura fría, la base de muchas ideas actuales sobre cómo se forman las galaxias.
Ahora la gran pregunta es si se pueden encontrar más objetos como este y si su número encaja con los modelos existentes.
Los resultados fueron publicados en Nature Astronomy y en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.
