Marte parece un planeta dividido en dos incluso desde la superficie. Ahora, nuevas mediciones sugieren que esa diferencia también continúa profundamente bajo su corteza.
El hemisferio norte tiene grandes llanuras bajas y relativamente lisas, mientras el sur posee terrenos más elevados, antiguos, accidentados y cubiertos por numerosos cráteres.
Durante décadas, los científicos han debatido por qué existe esta enorme diferencia, conocida como dicotomía marciana, y si realmente solo afecta la superficie del planeta.
Un estudio publicado en Nature encontró que el manto situado bajo las tierras altas del sur sería aproximadamente entre 200 y 400 grados Celsius más caliente.
Eso no significa que esa región esté solamente a 400 grados. La cifra representa la diferencia de temperatura respecto al manto situado bajo el norte.
Para estudiar el interior sin perforar Marte, los investigadores analizaron pequeñas variaciones en su campo gravitatorio provocadas por la interacción periódica del planeta con el Sol.
Utilizaron datos de seguimiento recopilados durante décadas por tres orbitadores: Mars Global Surveyor, Mars Odyssey y Mars Reconnaissance Orbiter, todos alrededor del planeta rojo.
A medida que Marte recorre su órbita, la gravedad solar también deforma ligeramente el planeta, produciendo cambios minúsculos que dependen de la estructura de su interior.
Los científicos aprovecharon esas variaciones como una especie de tomografía planetaria, buscando diferencias internas en cómo distintas regiones del manto responden a esas fuerzas externas.
Los resultados indican que el manto del sur es más fácil de deformar que el del norte, una señal claramente compatible con temperaturas considerablemente mayores.
Los modelos sugieren una diferencia térmica de unos 200 a 400 grados Celsius y permiten que parte del material profundo permanezca parcialmente fundido actualmente.
La anomalía coincide aproximadamente con la frontera visible entre las tierras altas del sur y las llanuras bajas del norte, algo que sorprendió al equipo investigador.
Una explicación posible es que la corteza del sur, mucho más gruesa, haya funcionado durante miles de millones de años como una capa aislante térmica.
Al impedir que el calor escapara con tanta facilidad, esa corteza habría permitido que el manto meridional conservara todavía temperaturas superiores hasta el presente.
Otra posibilidad apunta a antiguos movimientos internos del manto, capaces de mantener una enorme corriente ascendente caliente concentrada principalmente bajo un hemisferio marciano hasta hoy.
También existe la hipótesis de que un impacto gigantesco ocurrido temprano en la historia de Marte alterara profundamente el manto y dejara diferencias geológicas duraderas.
Por ahora, los datos no permiten decidir cuál de esas explicaciones es correcta, y el origen exacto de la anomalía térmica marciana continúa siendo un misterio.
El hallazgo podría ayudar a explicar otras diferencias marcianas, incluyendo variaciones en el grosor de la corteza, el magnetismo antiguo y ciertos movimientos sísmicos profundos.
También puede aportar información sobre la evolución del agua, porque la historia térmica interna influye en volcanismo, atmósfera y condiciones superficiales a escala planetaria.
La gran sorpresa es que Marte, pese a haberse enfriado durante miles de millones de años, todavía conserva una profunda diferencia térmica entre sus dos hemisferios.





