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Datos de hace 50 años revelan que las nubes de Venus son principalmente agua

Imagen UV en falso color captada por la Venus Express de la ESA en 2007. (ESA/MPS/DRL-OF/IDA)

Un grupo de científicos en EE. UU. reanalizó datos viejos de la misión Pioneer Venus de la NASA y descubrió algo que podría cambiar lo que pensamos sobre las nubes de Venus.

Durante años, se creyó que esas nubes estaban compuestas casi por completo de ácido sulfúrico, lo que hacía muy difícil imaginar vida allí.

Pero este nuevo análisis encontró que la mayoría del material en las nubes, un 62 %, está formado por agua, aunque no en forma de gotas, sino atrapada en minerales hidratados.

Eso es un giro total respecto a lo que se pensaba. Aún hay ácido sulfúrico, claro, pero mucho menos de lo que se creía: solo un 22 %.

El hallazgo lo hizo un equipo que incluyó investigadores de Cal Poly Pomona, la Universidad de Wisconsin, Arizona State y la propia NASA.

Tuvieron que buscar los datos originales de la sonda Pioneer Venus en microfilms guardados desde los años 70 en los archivos de la NASA.

Rakesh Mogul y Sanjay Limaye, expertos en Venus, pensaron que valía la pena revisar esos registros antiguos con tecnología moderna. Tenían razón.

La sonda Pioneer Venus Large Probe descendió por la atmósfera del planeta y recogió datos con dos instrumentos: un espectrómetro de masas y un cromatógrafo de gases.

Mientras bajaba, partículas de las nubes taparon las entradas de los instrumentos. Eso causó una caída momentánea en las mediciones de CO₂.

En lugar de asumir que el equipo falló, los investigadores usaron ese bloqueo como una oportunidad para analizar de qué estaban hechas esas partículas.

Notaron que, al seguir descendiendo, las partículas se iban derritiendo a diferentes temperaturas, liberando gases específicos en cada fase.

Esto les permitió identificar compuestos como sulfato férrico hidratado y sulfato de magnesio hidratado. En otras palabras: mucha agua, pero atrapada en sales.

También hallaron picos de SO₂, el gas que libera el ácido sulfúrico al descomponerse, confirmando su presencia pero en menor proporción de lo esperado.

A 397 °C detectaron otro pico de SO₂, más estable, acompañado de hierro. Todo apuntaba a que uno de los compuestos era sulfato férrico.

Ese compuesto podría haberse formado por polvo cósmico que entra en la atmósfera de Venus y reacciona con sus nubes ácidas.

Según los cálculos, el sulfato férrico representa hasta el 16 % de los aerosoles. Casi tanto como el ácido sulfúrico, lo que cambia por completo la narrativa.

Esto también resuelve una vieja contradicción: las mediciones hechas desde sondas remotas indicaban poca agua, pero las sondas que descendieron mostraban más.

La razón es simple: los sensores remotos no detectan agua unida a sales, solo el vapor libre en la atmósfera.

Ahora sabemos que Venus tiene más agua de lo que se pensaba, aunque sigue siendo un ambiente hostil para la vida tal como la conocemos.

Este hallazgo, publicado en la revista Journal of Geophysical Research: Planets, reabre la discusión sobre si podría existir vida en las nubes de Venus.

Y también demuestra que los datos viejos, bien analizados, aún pueden sacudir a la ciencia moderna. Solo hay que saber dónde buscar.

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