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Crean el primer mapa global de la red de hongos que sostiene la vida en la Tierra

Mapa global de la densidad de hifas de hongos micorrícicos arbusculares. Crédito: Truth & Beauty / Moritz Stefaner Justin Stewart – SPUN

Imagina que bajo tus pies, en bosques, pastizales y hasta en campos de cultivo, existe una red de hongos enorme que sostiene la vida y guarda carbono en el suelo.

Pues científicos acaban de publicar el primer mapa global de estas redes subterráneas en la revista Science, y los números te van a sorprender.

El estudio se centra en los hongos micorrízicos arbusculares, o simplemente hongos AM, que forman alianzas con cerca del 70 por ciento de las plantas del mundo.

El trato es justo: las plantas les dan carbono que producen con la fotosíntesis, y los hongos les devuelven agua y nutrientes. Todos ganan.

¿Y qué tan grande es? Los suelos del planeta guardan unos 110 cuatrillones de kilómetros de hongos, casi mil millones de veces la distancia entre la Tierra y el Sol.

Estos hongos forman estructuras microscópicas en forma de tubo llamadas hifas. Para que te hagas una idea, en una cucharadita de tierra puede haber hasta diez metros de red.

Lo más importante para el clima: cada año estas redes mueven 4 mil millones de toneladas de CO2 al suelo, el equivalente al 11 por ciento de las emisiones humanas.

Los pastizales son los protagonistas: concentran cerca del 40 por ciento de esta red de hongos. Las zonas más densas están en Sudán del Sur, los Everglades y el Tíbet.

Para armar el mapa, los investigadores juntaron datos de más de 16 mil muestras de suelo de todo el mundo y los procesaron con inteligencia artificial.

Además, con ayuda de imágenes robóticas analizaron más de 300 mil hifas vivas crecidas en laboratorio, para afinar bien sus modelos y predecir zonas sin muestrear.

El doctor Justin Stewart, autor principal, lo resume así: es difícil exagerar lo importantes y enormes que son estos hongos para la vida en el planeta.

Los científicos comparan estas redes con un sistema circulatorio planetario, porque transportan carbono, agua y nutrientes por debajo de la tierra a velocidades impresionantes.

En suelos sanos, estos hongos extienden el alcance de las raíces hasta cien veces y le aportan a la planta más del 80 por ciento del fósforo que necesita.

Pero hay un problema serio. En los grandes campos de cultivo, la densidad de estas redes cae a la mitad comparada con los ecosistemas silvestres.

Eso preocupa, porque una red más débil limita la capacidad del suelo para guardar carbono, reciclar nutrientes y resistir el estrés ambiental.

Y ojo con los pastizales: guardan casi el 40 por ciento de esta biomasa, pero son de los ecosistemas menos protegidos y se convierten en cultivos muy rápido.

Para la doctora Toby Kiers, directora del proyecto, el mensaje es claro: los hongos llevan demasiado tiempo ignorados en las políticas de clima y conservación.

Y aunque este mapa es el más detallado que existe, los científicos insisten en que todavía queda muchísimo por descubrir bajo nuestros pies.

Como dice el biólogo Merlin Sheldrake, apenas estamos empezando a entender este sistema que llevan millones de años moviendo la vida y regulando el clima de la Tierra.

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