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Confirmado: Urano realmente es más caliente de lo que debería ser

NASA

Científicos por fin resolvieron un misterio que arrastrábamos desde 1986: Urano sí emite más calor del que recibe del Sol. Lo confirmaron dos equipos distintos y de forma independiente.

Todo empezó cuando la sonda Voyager 2 pasó cerca de Urano y no detectó ese calor extra que sí tienen los otros planetas gigantes del sistema solar.

Eso hizo pensar que Urano era diferente, como si no guardara calor interno desde su formación, algo que sí hacen Júpiter, Saturno y Neptuno.

Ahora, un equipo liderado por Xinyue Wang —primero en la Universidad de Houston y ahora en la de Michigan— comprobó que Urano emite un 12.5% más calor del que recibe.

Otro equipo, liderado por Patrick Irwin de la Universidad de Oxford, también encontró resultados parecidos en un estudio publicado en arXiv este año.

Eso confirma que Urano, aunque más discreto, también libera calor desde su interior, como los otros gigantes gaseosos.

Según Wang, este hallazgo es clave para entender la historia y evolución de Urano, y refuerza la idea de que deberíamos enviar una misión dedicada a estudiarlo.

Durante el paso de Voyager 2, el Sol estaba en una fase de alta actividad, lo que afectó el comportamiento de Urano y pudo alterar las mediciones.

Por eso, ahora se cree que los datos de 1986 no mostraban la realidad habitual del planeta, sino un momento atípico.

Aun así, el nuevo hallazgo no borra el hecho de que Urano sigue siendo raro comparado con sus vecinos gigantes.

Júpiter, por ejemplo, emite 113% más calor del que recibe. Saturno, 139%. Neptuno, 162%. Urano, en cambio, se queda muy por debajo.

Y eso que Neptuno está más lejos del Sol que Urano. O sea, la distancia no explica por qué Urano retiene tan poco calor.

Los científicos creen que algo extraño ocurre en el interior de Urano, ya sea por su estructura o por cómo ha evolucionado con el tiempo.

Eso refuerza la idea de que todavía sabemos muy poco sobre este planeta helado y olvidado del sistema solar.

Los investigadores insisten en que una misión espacial a Urano podría aclarar muchas de estas preguntas sin respuesta.

El estudio que confirma la emisión de calor fue publicado en Geophysical Research Letters, y suma fuerza a los pedidos de exploración.

Urano ha pasado desapercibido por décadas, pero cada nuevo dato lo vuelve más interesante y misterioso.

Puede que en ese frío lejano se escondan pistas cruciales sobre cómo se forman y evolucionan los planetas gigantes.

Con estos nuevos resultados, la ciencia está un paso más cerca de entender a uno de los planetas más incomprendidos del vecindario espacial.

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