La inteligencia artificial acaba de dar un paso que pocos esperaban. La empresa Anthropic aseguró que una versión aún no publicada de su modelo, llamada Claude Mythos Preview, encontró debilidades matemáticas desconocidas en sistemas de cifrado que especialistas llevaban años estudiando sin detectar.
El cifrado (o criptografía) es la tecnología que protege casi toda la información que circula por internet. Gracias a estos algoritmos, los mensajes, las compras en línea, las actualizaciones de software y los datos bancarios se convierten en información ilegible para cualquiera que intente interceptarlos.
Los estudios
Anthropic presentó estos resultados en dos estudios. El primero se centró en HAWK, un sistema experimental que podría convertirse en un estándar internacional cuando las computadoras cuánticas, capaces de resolver ciertos problemas mucho más rápido que las actuales, sean una realidad.
Investigadores humanos habían dedicado más de dos años a revisar HAWK y pensaban que era seguro. Sin embargo, Claude Mythos Preview encontró un atajo matemático oculto que facilitaba romper el sistema mucho más de lo que se creía. En otras palabras, descubrió una forma de atacar el algoritmo que nadie había visto.
Aun así, los científicos aclaran que la IA no trabajó sin supervisión. El modelo realizó la mayor parte de las búsquedas y cálculos, mientras que los investigadores guiaron el proceso, organizaron los resultados y comprobaron que cada descubrimiento fuera correcto.
El segundo estudio analizó versiones simplificadas de AES, el estándar de cifrado que hoy protege gran parte del tráfico de internet. Los expertos suelen reducir este algoritmo para ponerlo a prueba y descubrir posibles fallas antes de que aparezcan en el sistema completo.
En este caso, la IA trabajó de manera completamente autónoma y creó un nuevo atajo matemático llamado Puente de Möbius. Este método elimina una etapa de prueba y error que normalmente realizan los investigadores, lo que acelera las pruebas entre 200 y 800 veces frente a las mejores técnicas desarrolladas por humanos. Además, los autores destacan que el procedimiento es relativamente sencillo de revisar, lo que aumenta la confianza en que los resultados son correctos.
Importancia
Estos hallazgos no significan que el cifrado que protege bancos, gobiernos o usuarios comunes haya dejado de ser seguro. Lo que sí muestran es que la inteligencia artificial ya puede ayudar a encontrar vulnerabilidades matemáticas que habían pasado desapercibidas durante años. Eso permitirá reforzar los sistemas de seguridad antes de que los delincuentes informáticos descubran esas fallas y las aprovechen para lanzar ataques.





