Icono del sitio Robotitus

Científicos podrían haber descubierto el secreto para tratar la sepsis

IA

Científicos de Griffith University reportaron avances prometedores hacia un nuevo tratamiento contra la sepsis tras un ensayo clínico de fase II realizado en China con resultados positivos.

El estudio sugiere que esta terapia experimental podría atacar procesos clave que impulsan la sepsis, una condición grave que sigue siendo uno de los mayores retos de la medicina moderna.

El fármaco, llamado STC3141, se basa en química de carbohidratos y nació de una colaboración entre investigadores de Griffith y colegas de Australian National University.

Según los investigadores, el ensayo cumplió los objetivos principales y mostró que el compuesto logró reducir la sepsis en pacientes humanos de forma medible.

Durante el estudio, STC3141 se administró por vía intravenosa mediante una cánula, como ocurre con muchos tratamientos intensivos en hospitales.

La idea del fármaco es frenar una avalancha dañina de moléculas biológicas que aparece cuando se desarrolla la sepsis y que provoca inflamación generalizada y daño en órganos.

A diferencia de otros enfoques, este compuesto busca ayudar a revertir el daño en órganos vitales, no solo controlar síntomas mientras la enfermedad avanza.

La sepsis es una emergencia médica que afecta a millones de personas hospitalizadas cada año en todo el mundo y tiene una tasa de mortalidad alarmante.

Ocurre cuando el sistema inmune reacciona de forma descontrolada ante una infección y termina dañando los propios tejidos del cuerpo.

Si no se detecta y trata a tiempo, la sepsis puede derivar en shock séptico, falla multiorgánica y, en muchos casos, la muerte.

El ensayo clínico fue llevado a cabo por Grand Pharmaceutical Group Limited e incluyó a 180 pacientes con sepsis.

Este dato es relevante porque hoy no existe un tratamiento dirigido que ataque directamente los mecanismos biológicos que desencadenan la sepsis.

Por eso, avances como este generan expectativas entre médicos e investigadores, al apuntar a una intervención más profunda y específica.

Tras estos resultados, la empresa planea avanzar a un ensayo clínico de fase III para seguir evaluando la eficacia del tratamiento.

Si todo progresa bien, los científicos esperan que el medicamento pueda llegar al mercado en algunos años y salvar millones de vidas.

Desde el instituto involucrado, destacan que este tipo de investigación busca impactos reales y rápidos, tanto a nivel local como global.

Salir de la versión móvil