Comer carne tiene un costo ambiental alto. La ganadería utiliza enormes cantidades de tierra, agua y energía, además de generar gases de efecto invernadero. Aun así, millones de personas siguen consumiéndola por gusto, costumbre o porque aporta proteínas y otros nutrientes.
Ahora, un grupo de científicos explora una alternativa curiosa. ¿Y si algunas plantas pudieran producir una proteína asociada con la carne?
El experimento
En un estudio publicado en Frontiers in Plant Science, investigadores lograron modificar genéticamente plantas de lechuga y tabaco para que fabricaran mioglobina, una proteína que ayuda a darle a la carne parte de su color, sabor y otras características.
El equipo utilizó una técnica llamada transformación biobalística. Básicamente, emplearon una especie de “pistola genética” para introducir versiones optimizadas de genes de mioglobina porcina en los cloroplastos de plantas jóvenes. Los científicos comprobaron después que el ADN incorporado funcionaba y que las plantas podían transmitirlo a sus descendientes.
El resultado sorprendió a los investigadores. Las plantas toleraron bastante bien la producción de mioglobina. Aunque esta proteína se une al grupo hemo, una molécula importante para el metabolismo vegetal, las plantas modificadas crecieron con normalidad, produjeron semillas y mantuvieron su capacidad de realizar fotosíntesis.
La lechuga produjo unos 810 miligramos de mioglobina por kilogramo de peso seco, mientras que el tabaco alcanzó unos 800 miligramos. Es una cantidad aproximadamente diez veces menor que la que puede producir el músculo animal.
Pero aquí aparece una diferencia importante. Las plantas necesitan muchos menos recursos que el ganado para crecer. Por eso, aunque cada planta produzca menos mioglobina, podría generar una cantidad competitiva de proteína por hectárea y, al mismo tiempo, utilizar menos agua y producir menos emisiones.
Los investigadores todavía necesitan comprobar si esta idea funciona a gran escala y cómo se compara realmente con la ganadería. Por ahora, el experimento demuestra que las plantas pueden convertirse en pequeñas fábricas de proteínas animales.
Los siguientes pasos
Si la tecnología mejora, los científicos podrían extraer la mioglobina de las hojas y utilizarla en productos de carne vegetal. Incluso podrían desarrollar plantas comestibles modificadas para incorporarlas directamente a la alimentación.
El siguiente desafío consiste en aumentar la producción. Los investigadores descubrieron que las plantas fabrican correctamente la proteína, pero no incorporan suficiente grupo hemo. Resolver ese problema podría elevar el rendimiento.
Y la mioglobina sería apenas el comienzo. Los cloroplastos podrían convertirse en plataformas para producir otras proteínas útiles para alimentos más sostenibles.
