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Científicos hicieron algo que se creía imposible: reescribieron el «ADN magnético» de un material

Físicos han descubierto una forma de utilizar la luz para cambiar las propiedades magnéticas de los materiales, lo que permite el procesamiento de información a alta velocidad y efectos cuánticos a temperatura ambiente, todo ello utilizando cristales ordinarios. (Storyblocks)

¿Te imaginas cambiar un material por completo con solo luz, sin químicos raros ni temperaturas extremas? Eso es justo lo que logró un grupo de físicos en Alemania.

Usando pulsos de luz láser, lograron activar vibraciones magnéticas dentro de un cristal. Estas vibraciones se llaman magnones y pueden almacenar y transmitir información a velocidades altísimas.

Lo más loco es que todo ocurre a temperatura ambiente, sin calentar nada ni usar materiales caros o raros. Solo cristales comunes como la hematita, un tipo de hierro.

Este avance viene del equipo liderado por Davide Bossini en la Universidad de Konstanz, y lo publicaron en Science Advances en junio de 2025.

¿Y para qué sirve esto? Pues todo apunta a que la tecnología actual ya no da abasto con tanto dato. El internet de las cosas y la inteligencia artificial generan cantidades enormes de información.

Los sistemas actuales van a atascarse si no cambiamos la forma de procesar esa información. Por eso, los investigadores han estado buscando nuevas formas de transmitir datos.

Una opción prometedora es usar los “spins” de los electrones. En conjunto, crean ondas llamadas magnones, que se comportan como olas magnéticas.

Si logramos controlarlos con luz, podríamos usarlos para almacenar y enviar datos a velocidades en terahercios, mucho más rápido que lo que usamos hoy.

El problema hasta ahora era que solo se podían activar magnones de baja frecuencia con luz. Eso limitaba muchísimo su potencial.

Pero el equipo de Konstanz encontró cómo excitar magnones de altísima frecuencia, justo los que más interés tienen para estas aplicaciones.

La clave estuvo en activar pares de magnones directamente con luz. Esto cambió por completo las propiedades magnéticas del material sin necesidad de calor.

Bossini dice que el resultado fue una sorpresa total. Nadie lo había predicho antes. Y no solo funciona, sino que tiene efectos espectaculares.

Al activar esos magnones de alta frecuencia, lograron modificar otros magnones en el material. Así cambiaron temporalmente su “ADN magnético”.

Cada sólido tiene un conjunto de frecuencias características. Con esta técnica, se pueden cambiar, y con eso, alterar el comportamiento completo del material.

Y no estamos hablando de efectos por temperatura. Es puramente por la luz. Eso abre la puerta a tecnologías que no se recalientan con el uso.

Además, no se necesita ningún material exótico. Usaron hematita, el mismo mineral que se usaba en brújulas hace siglos.

Ahora, ese mismo mineral podría ser clave para investigar fenómenos cuánticos sin necesidad de congelar nada a -270 grados.

De hecho, el estudio sugiere que podríamos formar condensados de Bose-Einstein inducidos por luz, algo que normalmente solo se logra con frío extremo.

Parece ciencia ficción, pero es ciencia real. Luz, cristales y física de punta. Una forma completamente nueva de entender y usar los materiales.

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