El agua parece simple, pero es una de las sustancias más raras que existen. Y ahora entendemos un poco mejor por qué.
Un estudio de la Universidad de Estocolmo, publicado en Science, encontró un punto crítico oculto en agua profundamente sobreenfriada.
Ese punto aparece alrededor de -63 °C y a unas 1000 atmósferas de presión, condiciones muy difíciles de estudiar.
Normalmente, los materiales se vuelven más densos cuando se enfrían. Pero el agua rompe esa regla de una forma muy conocida.
El hielo flota porque es menos denso que el agua líquida. Además, el agua alcanza su máxima densidad a 4 °C.
Por debajo de esa temperatura, el agua empieza a expandirse otra vez. Si no se congela, ese comportamiento se vuelve todavía más extraño.
También cambian de forma inusual su viscosidad, su compresibilidad y su capacidad para almacenar calor. Todo parecía apuntar a algo escondido.
Para investigarlo, los científicos usaron pulsos ultrarrápidos de rayos X en instalaciones de Corea del Sur, antes de que el agua congelara.
Eso les permitió observar el líquido durante instantes brevísimos y detectar una transición que antes solo se había propuesto teóricamente.
La clave es que el agua puede comportarse como dos líquidos distintos bajo ciertas condiciones de baja temperatura y alta presión.
En una forma, las moléculas se organizan de manera más compacta. En la otra, crean una estructura más abierta y menos densa.
Cuando sube la temperatura y baja la presión, esas dos formas dejan de distinguirse y se mezclan en un punto crítico.
Cerca de ese punto, el agua fluctúa entre ambas estructuras, casi como si no pudiera decidir qué tipo de líquido ser.
Esas fluctuaciones no se quedan encerradas en condiciones extremas. También influyen en las propiedades raras del agua cotidiana.
Por eso el hallazgo puede ayudar a explicar comportamientos que vemos todo el tiempo, aunque parezcan normales por costumbre.
Los investigadores también vieron que, cerca del punto crítico, la dinámica del sistema se vuelve mucho más lenta.
Uno de ellos lo comparó con un agujero negro, porque parece difícil escapar de esa región una vez que entras.
No es un agujero negro real, claro. Es una forma de decir que el sistema queda atrapado en una dinámica crítica.
El avance fue posible gracias a láseres de rayos X capaces de medir el agua antes de que cristalizara en hielo.
Durante más de un siglo, los científicos discutieron por qué el agua desafía tantas reglas físicas aparentemente simples.
Este resultado no contesta todo, pero apoya con fuerza la idea de un punto crítico en el régimen sobreenfriado.
Ahora queda entender cómo esto afecta procesos químicos, biológicos, geológicos y climáticos, porque casi todo en la Tierra depende del agua.





