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Científicos descubren un pepino de mar cuyos tejidos no quieren morir

Fragmentos de tejido de pepino de mar extirpados han sobrevivido años y regenerado partes. (Jobson et al., Sci. Adv., 2026)

Los océanos están llenos de animales capaces de vivir muchísimo tiempo, pero un pepino de mar acaba de llevar esa idea a otro nivel.

Un estudio publicado en Science Advances describe una especie llamada Psolus fabricii, también conocida como pepino de mar escarlata.

Investigadores en Canadá descubrieron algo rarísimo: algunos tejidos separados de este animal pueden seguir vivos durante años, sin el cuerpo completo.

El experimento empezó cuando cortaron pequeños fragmentos de sus pies tubulares y tentáculos, y los colocaron en agua marina natural.

Lo normal sería que esos tejidos murieran, se descompusieran o dejaran de funcionar después de un tiempo relativamente corto.

Pero eso no ocurrió. Tres años después, esos pedazos seguían ahí, activos, sin pudrirse y mostrando señales de funcionamiento biológico.

No estamos hablando solo de células que sobreviven en una placa de laboratorio bajo condiciones perfectamente controladas.

Estos tejidos permanecieron en un tanque con agua marina natural, llena de bacterias, materia orgánica y toda la “suciedad” normal del océano.

Y, contra lo esperado, ese ambiente no los destruyó. Al parecer, incluso les dio nutrientes para mantenerse y repararse.

Los científicos vieron primero señales de cicatrización. Las células inmunitarias parecieron activarse y eliminaron las partes dañadas o muertas.

Después vino algo todavía más llamativo: los tejidos empezaron a reorganizarse, crecer y absorber nutrientes disueltos directamente del agua.

Con el paso del tiempo, los tentáculos aislados todavía respondían al tacto, lo que sugiere que conservaban parte de su red nerviosa.

Eso nunca se había visto en tejido de ningún animal conocido: pedazos separados que sobreviven, cambian y crecen durante años.

La comparación más sencilla sería pensar en una lagartija que pierde la cola y luego le crece otra cola.

Pero aquí la pregunta es mucho más rara: ¿podría esa “cola” seguir viva tanto tiempo que eventualmente reconstruya algo más?

Los investigadores todavía no han logrado que un fragmento forme un pepino de mar completo, así que no hay que exagerar.

Pero sí observaron crecimiento, reparación y diversificación celular años después de separar el tejido del cuerpo original.

Esto desafía una idea bastante básica: que un tejido animal necesita al organismo completo para mantenerse vivo por mucho tiempo.

En laboratorio, mantener tejido animal vivo es muy difícil, porque necesita nutrientes, comunicación celular y protección contra patógenos.

Incluso con soluciones especiales, muchos tejidos sobreviven apenas semanas. En este caso, los fragmentos llevan años funcionando en agua natural.

Los científicos probaron otros pepinos de mar, pero sus tejidos no sobrevivieron más de tres meses y medio.

Eso sugiere que Psolus fabricii podría tener una capacidad especial, incluso comparada con parientes cercanos.

El hallazgo no significa que el animal sea inmortal, ni que ya podamos regenerar órganos humanos con este truco.

Pero sí muestra que la naturaleza todavía tiene estrategias biológicas que apenas estamos empezando a entender.

Este pepino de mar parece haber convertido sus tejidos en pequeños supervivientes independientes, capaces de repararse mientras flotan en agua marina.

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